Si un telescopio está apuntando a una estrella y ambos están estacionarios, entonces obviamente la luz llega directamente al telescopio. En 1729, James Bradley descubrió que tenía que inclinar su telescopio hacia delante muy ligeramente para divisar una estrella en el centro de su telescopio; por entonces se suponía que esto era debido al movimiento de la Tierra alrededor del Sol. Sin embargo, esta ligera inclinación podría hacerse necesaria no sólo por el movimiento de la Tierra, sino también debido al movimiento de las estrellas alrededor de la Tierra estática.

Como vemos aquí, en ambos casos la luz estaría llegando en el mismo ángulo, y el telescopio tendría que inclinarse unos grados; así que inclinar el telescopio no nos dice si se mueven las estrellas o si se mueve la Tierra. Hay un experimento simple que puede determinar si era la Tierra la que se estaba moviendo o las estrellas: todo lo que se tenía que hacer era registrar la inclinación requerida para cualquier estrella en particular, luego llenar el telescopio con agua, lo que ralentiza la velocidad de la luz en el telescopio, y volver a registrar su inclinación. Así que aquí está el telescopio móvil lleno de agua con una inclinación de cinco grados, y se puede ver que la luz de la estrella ahora no llega al ocular en la parte inferior; esto se debe a que la luz de la estrella se mueve mucho más lentamente cuando pasa a través del agua.

Sin embargo, si el telescopio se inclina más (digamos diez grados), entonces la luz de la estrella será visible de nuevo en el ocular; tiene que inclinarse más porque la luz ahora es más lenta cuando atraviesa el telescopio. Pero si es el telescopio el que se mueve, entonces cuando se llena de agua tiene que inclinarse aún más para ver la estrella, ya que la luz se verá afectada por el movimiento de la Tierra; en cambio, si el telescopio está parado y la estrella es la que se mueve, entonces no tiene que ser inclinado más grados, ya que es la misma luz la que se frena al atravesar el agua sin que el telescopio esté moviéndose también.

En 1871 George Biddell Airy, el astrónomo real de la época realizó este experimento. Esta es una copia de su informe original: puede verse como las dos lecturas son prácticamente idénticas. Si hubiera sido el telescopio el que se estaba moviendo, Airy esperaba una cifra de 30 arcosegundos de inclinación, pero de hecho, solo logró leer 0.8 arcosegundos de diferencia.

Este experimento conocido como “el fallo de Airy”, arrojó como resultado que el telescopio no tiene que inclinarse más cuando este es rellenado con agua, demostrando así que era la luz entrante la que se movía através de un telescopio fijo a una Tierra estacionaria. Lo que resulta intrigante es qye en su breve informe de solo cuatro páginas, Airy no menciona ni una sola vez que los asombrosos resultados implican que de hecho vivimos en una Tierra esférica pero estacionaria.

video: https://www.youtube.com/watch?v=Xk2U6vaHuic&t=2s

English version: https://www.youtube.com/watch?v=_dHMf9MYZmc&t=4s


Producción y traducción por Marco Pagano.