Nadie es malo conscientemente, si no que muchos pretendiendo ser  buenos son quienes realizan los peores actos de maldad. El judeocristianismo es un caso paradigmático de ello: creado como un movimiento sedicioso del judaísmo, logró engañar a miles de gentiles desconocedores de la religión hebraica, y al fin mediante el exterminio de millones de paganos europeos se encaramó en el poder absoluto que dejaba Roma tras su derrumbe. Resulta increíble pues que una secta fortalecida mediante tanto engaño y violencia tuviera unos orígenes benignos.

En este artículo se demuestra como, por lo menos según los textos del apóstol Juan, la eucaristía es un acto de maldición suprema, en el que la sangre maldita (el vino) queda impregnada por Satanás y contamina el cuerpo y el alma de quien se presta a semejante rito.

En efecto, mientras que Mateo, Marcos y Lucas son elocuentes en un sentido, Juan (Juan 13,21y26-27) lo es en otro, esto es, tal y como el bocado de pan (cuerpo) es bañado en el vino (sangre), así a través del rito de la antropoteofagia, el pan es bañado por el vino en el estómago del oficiante, a partir de lo cual queda contaminado con la infausta maldición.

Texto original

Traducción

Mateo Ἐσθιόντων δὲ, αὐτῶν λαβὼν ὁ Ἰησοῦς ἄρτον καὶ εὐλογήσας, ἔκλασεν καὶ δοὺς τοῖς μαθηταῖς εἶπεν· λάβετε, φάγετε· τοῦτό ἐστιν τὸ σῶμά μου. Καὶ  λαβὼν ποτήριον καὶ εὐχαριστήσας ἔδωκεν αὐτοῖς λέγων· πίετε ἐξ αὐτοῦ πάντες, τοῦτο γὰρ ἐστιν τὸ αἷμά μου τῆς διαθήκης· τὸ περὶ πολλῶν ἐκχυννόμενον εἰς ἄφεσιν ἁμαρτιῶν. “Entonces, comiendo, de entre ellos Jesús, tomando un pan y hubiéndolo bendecido, partiolo, y ya dado a los discípulos dijo: «tomad, comed; esto es mi cuerpo». Y cogiendo un vaso y hubiéndolo agradecido dioselo a ellos declarando: «bebed del mismo todos, pues esto es mi sangre del Contrato: la que se derrama encima de muchos como remisión de pecados»” (26,26-28).
Marcos Καὶ ἐσθιόντων αὐτῶν, λαβὼν ἄρτον εὐλογήσας ἔκλασεν καὶ ἔδωκεν αὐτοῖς καὶ εἶπεν· λάβετε, τοῦτό ἐστιν τὸ σῶμά μου. Καὶ  λαβὼν ποτήριον εὐχαριστήσας ἔδωκεν αὐτοῖς, καὶ ἔπιον ἐξ αὐτοῦ πάντες; καὶ εἶπεν αὐτοῖς· τοῦτό ἐστιν τὸ αἷμά μου τῆς διαθήκης· τὸ ἐκχυννόμενον ὑπὲρ πολλῶν. “Y en comiendo ellos, tomando un pan bendito partiolo y dióselo a ellos y dijo: «tomad, esto es mi cuerpo». Y en cogiendo un vaso agraciado dioselo a ellos, y bebieron del mismo todos; y les dijo: «esto es mi sangre del Contrato: la que se derrama sobre muchos»” (14,22-24).
Lucas Καὶ λαβὼν ἄρτον εὐχαριστήσας ἔκλασεν καὶ ἔδωκεν αὐτοῖς λέγων· τοῦτό ἐστιν τὸ σῶμά μου· τὸ ὑπὲρ ὑμῶν διδόμενον. τοῦτο ποιεῖτε εἰς τὴν ἐμὴν ἀνάμνησιν. Καὶ τὸ ποτήριον ὡσαύτως μετὰ τὸ δειπνῆσαι, λέγων· τοῦτο τὸ ποτήριον ἡ καινὴ διαθήκη ἐν τῷ αἵματί μου· τὸ ὑπὲρ ὑμῶν ἐκχυννόμενον. “Y tomando un pan agraciado partiolo y dióselo a ellos declarando: «esto es mi cuerpo: el que se entrega en nombre vuestro. Haced esto para el recuerdo de mí». Y el vaso de igual modo justo al haber cenado, declarando: «el vaso este es el Nuevo Contrato con mi sangre: la que sobre vosotros se derrama»” (22,19-20).
Juan Ἀμὴν, ἀμὴν λέγω ὑμῖν ὅτι εἷς ἐξ ὑμῶν παραδώσει με. (…) Ἐκεῖνός ἐστιν ᾧ ἐγὼ βάψω τὸ ψωμίον καὶ δώσω αὐτῷ. Βάψας οὖν τὸ ψωμίον, λαμβάνει καὶ δίδωσιν Ἰούδᾳ Σίμωνος Ἰσκαριώτου. Καὶ μετὰ τὸ ψωμίον, τότε εἰσῆλθεν εἰς ἐκεῖνον ὁ Σατανᾶς. “«En verdad, en verdad os digo que uno de vostros me entregará. (…) Aquél es a quien yo bañe el bocado y se lo diere[1]». Así pues, bañado el bocado lo toma y lo da a Judas el de Simón Iscariote. Y junto con el bocado, al tiempo entró a él Satanás” (13,21y26-27).

 

Y a esta maldad intrínseca en el rito fundacional de la secta judía, por lo menos según el texto de Juan, se le añade el incomprensible odio de sus seguidores contra quien realmente se sacrificó, es decir Judas Iscariote, por ser él quien de entre todos los apóstoles recibió la maldición y fue el encargado de entregar al galileo a cumplir su sacrificio.

A decir verdad, Judas fue el único apóstol que entendió la esencia del mensaje judeo-mesiánico (Juan 18,2-3), y el único que lo ejerció hasta sus últimas consecuencias. En efecto, tal y como el dios se había encarnado en un ‘hijo del hombre’[2], por su parte, Judas Iscariote, tomando el ejemplo de su dios, y siendo él, de suyo, un ‘hijo del hombre’, logró rebajarse un peldaño más en tanto que se convirtió en traidor de su guía: ¡Quién más humilde que Judas!

De hecho, tal vez Judas fuere el propio dios, pues si como dicen el dios se hizo hombre, como todo es de pensar que, en efecto, no debía saber quien era; no obstante, el galileo conocía quien era ―el ‘hijo preferido del dios’―, lo cual en evidencia lo separa de la naturaleza humana común, a fuer que en caso de ser un hijo de dios ello imposibilitaría que fuera el propio dios (pues éste se encarnó en un humano, no en un dios). En cambio, hete aquí Judas Iscariote, que no sabía quien era él en realidad ―como le ocurre a cualquiera de los verdaderos mortales hijos del hombre―, y en cambio fue él quien desencadenó la sucesión de hechos que verificarían la muerte, resurrección y glorificación del galileo. Entonces, así las cosas, ¿qué tipo de culto es ese que desprecia más que a nadie a su propio dios?[3]


[1]      Se supone que debía de bañar el bocado de pan (cuerpo) en el vino (sangre), puesto que no había otro alimento sobre la mesa. Cuando a esto se le añade que Satán entro en Judas al tiempo que ingerió el bocado, la escena no puede ser más clarificadora al respecto del culto antropoteófago, que con justicia puede llamarse no ‘rito’, sino ‘maldición’.

[2]      En una maravillosa muestra de compasión, según dicen, omitiendo así que el dios está ya encarnado en cada ser, pues ¿cómo podría el dios no estar en algún sitio?

[3]      Véase enmiendas a Mt.26,15 y a Lc.22,3.


Texto y traducción por Marco Pagano.

Fuente: https://www.scribd.com/doc/118498996/Inquisicion-a-los-Textos-Biblicos-Borrador