La Tierra es Cóncava I: el Rectilineador

En 1905 el ingeniero Ulysses Grant Morrow y el físico Cyrus Reed Teed escribieron el libro ‘Cosmogonía Celular’, alegando que vivimos dentro de una Tierra cóncava. Para verificar estas afirmaciones Morrow hizo un simple invento llamado ‘el Rectilineador’, que fue puesto a prueba en el año 1897 en la playa de Nápoles, Florida (Estados Unidos).

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Éste consistía en una serie de vigas de 3,5 metros de largo y 20 cm de ancho, de caoba macerada durante 12 años, sostenidas por dos postes verticales (que Teed llama ‘standards’) con piezas de cobre adjuntas que servían para reposar las vigas, y al mismo tiempo para fijar la altura girando los tornillos de ajuste en los lados frontales de cada pieza.

“A través de bridas en ambas caras, se colocaron ingeniosos tornillos para asegurar los ajustes cuando éstos son efectuados… cada sección fue apoyada por dos postes de constitución fuerte, con piezas de fundición ajustables para recibir las secciones horizontales entre el cuerpo de las piezas fundidas y el sistema de fijación ajustable con abrazaderas y tornillos. Las secciones descansan en las piezas fundidas de cobre… “.

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En cada extremo del soporte habían travesaños verticales de 1,2 metros de largo y 13 cm de ancho, con un conjunto diferente de arneses de cobre montados en la parte superior e inferior de cada travesaño. Cables de acero se unen a estos arneses de cobre asegurando la tensión del conjunto.

Los soportes de 3,5 metros se erigieron a lo largo de 7 km de playa de arena casi plana de la bahía de Nápoles, Florida, mirando hacia el Sur, en un principio en paralelo a la costa. Los soportes iniciales se colocaron antes de la línea de agua, por lo que esta parte seca de la playa tuvo que ser excavada para hacer una ruta contínua a nivel con el resto de la playa, que estaba bajo el nivel del agua.

“Por un lado la línea de aire iba a ser recta, por otro la línea baja o de la orilla era un poco irregular, ya que la elevación de la tierra por encima del nivel del agua varía una media de 1,2 metros. Las excavaciones fueron necesarias, y muchos otros trabajos de carácter similar, para eliminar todas las obstrucciones y despejar el camino para las operaciones convenientes de forma que no hubieran interrupciones cuando empezaran los ajustes de los soportes”.

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Utilizaron tres dispositivos de nivelación para asegurarse de que el primer soporte era absolutamente plano: una plomada (colgada en sendos travesaños verticales), un nivel de burbuja, y un nivel geodésico que era un largo vial de 3,5 metros con mercurio en dos intermedias. Al mismo tiempo verificaban el listón inferior del soporte para asegurarse de que estaba también al nivel del horizonte. Esto se hizo con el máximo cuidado y precisión.

“La nivelación fue un trabajo cuidadoso, agotador, y ejecutado con éxito, en presencia de todos los miembros del equipo, y finalmente fue declarada perfecta a las 8:50 de la mañana del 18 de Marzo de 1897”.

Una vez hecha la nivelación de los primeros soportes otros dos se colocaron de seguido alineados, con sus piezas  de cobre colocadas a la altura aproximada de las correspondientes al primer soporte. El segundo poste, pues, se colocó en estas piezas y los tornillos de fijación se collaron a las piezas de cobre, moviendo la segunda viga hacia arriba o abajo para que coincidiera aproximadamente con la línea media horizontal de la primera viga de apoyo.

Los soportes fueron movidos en un margen de medio centímetro, siendo ajustados a los extremos de los brazos transversales de ambos soportes. Los tornillos de ajuste se giran más o menos para subir o bajar la viga horizontal, de modo que las líneas de nivelación de ambos soportes coincidieran exactamente entre sí; esta nivelación se efectuaba mediante microscopio. Así pues, la segunda viga horizontal fue cuidadosamente colocada con un margen de medio milímetro respecto de las piezas de cobre del primer soporte, de forma que el procedimiento de nivelación fuera lo más perfecto posible.

Este espacio milimétrico se determinó mediante pruebas de fricción con papel fino, haciéndolo pasar entre las piezas de cobre laterales. Al parecer los papeles fueron siempre de la misma anchura exacta, ya que éstos fueron medidos previamente al micrómetro. Así, asegurando una misma fricción del papel al pasarlo por entre los las piezas de cobre opuestas superior e inferior de los brazos transversales, conseguía un 100% de certeza de que ambas vigas horizontales, alineadas unas tras otras, estaban a nivel entre sí con un margen de error de tan sólo medio milímetro.

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En la página 102 los autores muestran cómo los ingenieros se aseguraron de que los travesaños estuvieran al 100% en ángulo recto con respecto a las vigas horizontales:

“Los travesaños de cada sección deben ser probados para que estén en ángulo recto con respecto a la fina línea de nivelación o eje de las secciones del aparato. El propio inventor y expertos mecánicos dedicaron cuatro semanas para ponerlos a prueba y efectuar el ajuste de los ángulos rectos: seis series de pruebas fueron ejectuadas, y cada sección se invirtió comprobando el ángulo en cada lado del travesaño, y en cada uno de sus extremos, al derecho y al revés. Estas seis series de comprobación fueron repetidas más de cincuenta veces con dispositivos mecánicos de medición y referencia. Puntos y líneas lo más finas posibles fueron grabadas en placas de acero y cobre, que servían de referencia para los ajustes, usando microscopio; de esta manera cualquier mínima variación de ángulo pudo ser detectada”.

Los cables de tensión de acero se utilizaron para asegurarse de que los travesaños verticales se mantenían en perfecto ángulo recto, al tiempo que se verificaba mediante la fricción del papel. Una vez que el segundo soporte había sido alineado al milímetro respecto del primero, las dos secciones se atornillan hasta fijarse para evitar cualquier mínimo movimiento. Estos pernos estaban muy sólidos en su posición, tal y como señalan los autores:

“… La alineación fue fijada de manera que no era posible salirse de ella; los pernos que mantienen unidas las piezas de cobre de cada travesaño estaban ajustados en ángulo recto, al punto de no permitir la más mínima alteración durante la ejecución del experimento”.

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Este procedimiento se repitió varias veces hasta que no hubo más secciones de 3,5 metros para añadir. A continuación, se trasladó la primera sección de 3,5 metros ajustándola al final de la última, dando la vuelta al soporte horizontal en cada adición, alternativamente, para garantizar que no pudiera haber ni el más mínimo error de nivelación.

“El método empleado para asegurar una mayor precisión incluso fue haciendo que el aparato neutralizara sus propias imprecisiones, por inversión o volteo de cada sección en cada ajuste alternativo. Este proceso podría corregir cualquier error que surgiera de cualquier inexactitud de los remaches de cobre, haciendo que cualquier error de alineación que pudiera presentar un travesaño, en un margen de medio milímetro respecto del ángulo recto, se corrigiera cuando esa sección era invertida, como cualquier buen mecánico sabe”.

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Este procedimiento se repitió con cada una de las secciones de 3,5 metros a lo largo de 200 y 400 metros, ajustando el nivel horizontal arriba o abajo respecto de la última sección. A cada 200 metros la altura de la viga horizontal se medía repecto del nivel de agua que quedaba debajo, habida cuenta el plano del agua está siempre al nivel de la tierra. Sin embargo, el agua tenía sus mareas, el nivel de las cuales tuvo que ser medido. Esto se hizo mediante un aparato llamado ‘cajón’, que consiste en una cuenca perforada para permitir que el agua quede estable y pueda así ser medida fácilmente. Esto podría ser un punto débil en el experimento ya que la altura de la marea marcada en el poste del cajón (3,2 metros) tenía que estar a nivel con la altura del poste de la costa, donde los soportes originales habían comenzado muy cerca de la misma. Esto se hizo mediante la línea de visión con un telescopio. Una vez que la estaca de la costa que marcaba el nivel de la marea estaba al mismo nivel que el de la marea en el cajón, la estaca alineada con el nivel de la marea era llevada rápidamente 200 metros más allá y era confrontada con cada una de las 25 estacas de la costa previamente alineadas, y también con la estaca de la costa que se estaba nivelando con la marea en ese momento, para ver si en todas coincidía el nivel.

Si la distancia entre la línea de flotación y el soporte horizontal era la misma en cada sección de 200 metros, entonces esto probaría que la Tierra es plana. Si la distancia creciera continuamente, separándose respecto de la tierra, ello demostraría que la Tierra es convexa y si la distancia disminuye, que es cóncava.

Los resultados demostraron de manera concluyente que la Tierra es cóncava. Incluso el más escéptico de todos, Donald Simanek, está de acuerdo en que los resultados parecen genuinos:

“Aún más notable es el hecho de que los resultados fueron consistentes con una circumferencia de la Tierra de 40.000 kms (la medida establecida por la ciencia). Revisando los datos con técnicas más modernas de análisis que las empleadas por el equipo de Morrow, los datos muestran que el margen de error es de un poco más del 2%.

El hecho de que el promedio de las desviaciones asignadas sea tan pequeño indica que los valores individuales fluctúan por igual por encima y por debajo de la media. Esto es una indicación de que los datos son razonablemente normales, y la distribución de los errores aleatorios no es sesgada. Mientras que los valores individuales fluctúan alrededor del 10% respecto de la media, la desviación de la media conjunta es de sólo alrededor de un 2%, gracias a que el proceso toma el promedio de 24 valores. Este 2% de desviación media es comparable, como prueba de la bondad del resultado, al márgen de error estándar visto actualmente en cualquier artículo de investigación.

Por el momento, ateniéndonos sólo a los datos, esto parecería ser un buen experimento, con los márgenes de error en consonancia con los instrumentos y métodos utilizados”.

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Sin embargo, no sólo se midió el anivelamiento con respecto a la línea de flotación, sino también el ángulo de dos plomadas en cada uno de los brazos transversales, la nivelación de las vigas con un nivel de burbuja, la divergencia entre la línea de aire y la horizontal con un nivel geodésico de mercurio, y el espacio entre el borde recto delantero y el horizonte. Básicamente, se usó el mismo método y aparato que hizo que el primer soporte estuviera a nivel justo al comienzo del experimento.

Aunque el nivel de los soportes se probó a cada 200 metros, el equipo no era lo suficientemente sensible como para dar lecturas precisas durante los primeros ensayos, por lo que las lecturas dadas eran a partir de 1 km y medio, 3 kms, y 4 kms. Aquí todos los resultados confirmaron que la Tierra debía de ser cóncava con una circumferencia muy cercana a los 40.000 kms.

“La burbuja se había desplazado un poco (hacia el Norte, o sección posterior del aparato). Desde el primer punto en que la desviación se hizo manifiesta hasta el final de la línea, el ángulo aumentó proporcionalmente a la distancia recorrida. Esto fue corroborado también por la posición de la plomada y el aumento observado del ángulo entre los bordes rectos y el horizonte, siempre convergiendo hacia el Sur “.

Usted puede pensar ‘bueno, los soportes estaban en la arena bajo el agua; podrían deslizarse y dar resultados torcidos’: sin embargo, los resultados fueron muy consistentes, sin mostrar irregularidad alguna, tales como que una vez mostrara una Tierra convexa y a la siguiente, una cóncava, por ejemplo. Incluso abordaron este posible inconveniente retrazando meticulosamente la misma línea hacia atrás por espacio de 600 metros y conseguían los mismos resultados. Otra retracción de 70 metros también se describe con más detalle en la página 103/4, y dio exactamente el mismo resultado que la línea original ¡con un margen de error de 0,00254 milímetros!

“Hay quien supone que el deslizamiento debió jugar un papel importante en el descenso de la línea erigida; si es así, ¿por qué debería descender la línea 3,8 milímetros en los primeros 200 metros, y 15 centímetros para la sección de 200 metros entre la 19º y la 20º poste de marea?; si un mal asentamiento produjo el descenso, éste sería manifiesto al retrazar la misma línea. Retrazamos la misma línea en una distancia de 600 metros, para determinar si habría alguna desviación. El hecho de que el eje horizontal del aparato en que se proyecta la línea de medición retornara a los mismos puntos registrados, ciertamente, prueba que los factores de deslizamiento, en caso de existir, estaban absolutamente neutralizados, porque jamás se desvió el aparato de un verdadero y dirigido curso rectilíneo. Dejad que los que hacen tales objeciones expliquen cómo se obtuvo la proporción exacta y definida, si no hubiésemos extendido una línea recta desde el comienzo de la medición.

(Página 103/4) […] 70 metros se midieron; un poste se fijó en el principio, con una placa de cobre que llevaba una fina línea coincidente con la línea horizontal del aparato. Se hicieron 19 ajustes hacia adelante, y volvieron sobre esa dirección; en el último ajuste de regreso, se encontró que la sección estaba exactamente en el mismo lugar que en un principio, con la línea ajustada con precisión sobre la línea fina de la placa de cobre. Los resultados se obtuvieron mediante observaciones con el microscopio; el aparato vuelve al mismo punto, después de atravesar el espacio de 140 metros, con un margen de error de 0,00254 milímetros”.

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Otro posible problema podría ser el material. A pesar de que los soportes se hicieron con caoba macerada 12 años, ¿la madera o el cobre se expande o contrae con los cambios leves de temperatura de un día para otro, o por la posible absorción de agua de mar? A esto hay que decir que los soportes se fabricaron tan meticulosamente, como ya hemos visto, que esta probabilidad es muy remota; además, otra vez los resultados no serían tan consistentes como fueron. Los autores respondieron a este potencial problema así:

“Una fuente de imprecisión se atribuye también a la contracción y expansión del material del que está construído el aparato. Los que hacen esta objeción no han visto nunca el aparato, y por lo tanto no pueden apreciar el hecho de que el plan de su construcción evita el efecto de cualquiera que sea la contracción o expansión que pudiera producirse “.

De hecho, este experimento no sólo fue precisamente planeado e implementado con cada acción repetida y verificado de forma independiente, registrado y firmado por todos los involucrados, sino que además ¡estos observadores externos independientes eran seguidores del sistema copernicano!

“Cada elemento de ajuste, pruebas, la observación y la medición se comprobó en el libro de registro de verificación, y se describe en detalle en el libro de registro diario, al que se adjuntan las firmas de todos los operadores y de los testigos. Los preparativos, las medidas, y el resultado contenido en este trabajo han sido tomados de los registros, atestiguados y jurados por todo el personal geodésico y el comité de investigación.

(Página 104) … Esta prueba (la vuelta sobre los 600 metros) estaba de acuerdo con los planes de los críticos en el campo de observaciones, quienes representan al sistema de Copérnico, que estaban haciendo todo lo posible para probar que el instrumento era incorrecto”.

Sin duda fue un esforzado y minucioso trabajo:

“(Página 101) – El personal de la ‘Unidad Geodésica Koresh’ llegó a la ‘estación de operaciones’ el 2 de Enero de 1897, con el aparato y todos los accesorios e instrumentos, y los planes de operaciones, lo que requería observaciones cuidadosas y cinco meses de trabajo preciso antes de poner en marcha el experimento”.

Debido a la naturaleza tan férrea de este experimento, el escéptico Simanek sólo replica que ‘de alguna manera’ los soportes deberían curvarse siempre hacia abajo debido a un error experimental o de mala construcción, a pesar de que todas las pruebas ya mencionadas demuestran lo contrario, ¡y a pesar del hecho de que se inviertían los soportes horizontales con cada adición!

Si usted piensa que eso es ir a la desesperada, la revista ‘Skeptoid’ aduce que las vigas decayeron contínuamente debido a que éstas se hallaban soportadas ‘sólo en un extremo’, ¡y eso que los resultados coinciden exactamente con una curvatura cóncava de la Tierra! Como el lector ya sabe, las vigas no se apoyaron en cualquier extremo al azar, sino en piezas de cobre fundido fijadas en cada poste o estándar: los extremos se atornillaban a nivel para evitar cualquier posible movimiento adicional y no llevaban peso alguno.

Así pues, el único defecto de este experimento es que tiene más de 100 años de edad y nunca se ha repetido públicamente desde entonces (por razones obvias), lo que significa que aunque el experimento no sea 100% concluyente, está muy cerca de serlo. ¿Muestra ‘el Rectilineador’ que la Tierra es cóncava y vivimos en su superficie interior? Es probable en un 99%. Por desgracia, el genial investigador Steven Christopher Ciummo (YT ‘LordStevenChrist’) y su equipo no consiguieron reproducir este experimento en South Padre Island, Texas (Febrero de 2016), ya que inexplicablemente olvidaron colocar los cables tensores que impedieran el hundimiento de la viga maestra. Si en una reproducción fiel del experimento se obtuvieran los mismos resultados, podríamos aumentar este porcentaje hasta el 100% de probabilidad de que la Tierra sea cóncava.

Marco Pagano.


Fuentes
http://www.wildheretic.com/concave-earth-theory/6/

https://www.youtube.com/user/TheFoxStevie/videos

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