Paganismo y ancestros

Los antepasados son muy importantes en el paganismo. A través del contacto con sus antepasados usted consigue el contacto con el mundo de los espíritus. Sus antepasados son sus parientes que vivieron en el tiempo, y la herencia que tiene de ellos. El patrimonio son los genes, por lo tanto su ADN.

El paganismo no es dualista, a diferencia del judaísmo, el cristianismo y el islam. Dualismo significa que usted ve cuerpo y espíritu, el bien y el mal, el efecto y la causa, como esencialmente separados. En el paganismo no existe tal separación. Por lo tanto, no hay distinción entre su ADN físico y los espíritus que constituyen. Los antepasados que viven en sus genes son idénticos a los seres espirituales con los que entran en contacto si llaman a sus antepasados.

Cuanto más tiempo retrocedamos en el tiempo, más de nosotros tendremos antepasados comunes. Si volvemos lo suficientemente lejos, todos estamos relacionados; así invocando a un antepasado tan antiguo, al que muchos de nosotros estamos relacionados, podemos entrar en contacto con la misma conciencia al mismo tiempo. Esa es la conciencia ancestral. Esta conciencia puede entonces constituir una llamada a la consciencia colectiva. A partir de este concepto es que cada uno de nosotros podemos ser vistos como pertenecientes a una corteza cerebral gigante, en la cual cada individuo constituye las neuronas. Interesante es hacer notar como dentro del cerebro de este gigante la conciencia se crea cuando muchas neuronas trabajan juntas.

Esto se puede ver en muchos niveles. Se puede ver en su propia familia, donde todos los miembros tienen una gran concordancia genética. Esto significa que la conciencia colectiva está muy cerca. En tiempos antiguos había muchas designaciones para este hecho; por ejemplo, en la antigua Roma, cada miembro de la familia realizaba ofrendas a los entonces llamados Lares, espíritus protectores cuyo altar se encontraba en la propia casa de la familia. Al sacrificar a éstos honras a los espíritus de tus antepasados, que viven dentro de los genes comunes de la familia.

Si continuamos a un nivel superior, existe una conciencia aún mayor y colectiva, que en latín era llamada ‘Gens’ (‘origen’, relacionada con la genética) y esta palabra puede traducirse como ‘tribu’ o ‘clan’. Este espíritu es mayor, porque más personas pertenecen a él.

Estos espíritus genéticos han sido olvidados en los tiempos modernos, desde antes incluso de la llegada del nefasto judeo-cristianismo, cuando Clístenes y otros como él desposeyeron a las tribus de todo su poder político. Naturalmente despues lo que quedaba de las tribus (‘gens’) fue muy atacado por el cristianismo, en parte porque este culto enfermizo es una enseñanza dualista (ve cuerpo y espíritu como separados) y en parte porque es universalista (ignora así la importancia de la genética y los lazos familiares). Incluso hoy en día estas ideas son combatidas por el globalismo y el universalismo ateísta (que es el otro extremo de monoteísmo). Los paganos que nos resistimos a la modernidad sin embargo nos preocupamos por esos intentos de dañarnos todavía hoy, a nostros o a el honor de nuestros antepasados. Los paganos que resistimos a la modernidad seguimos honrando a nuestros antepasados y despertándolos a la vida en lo posible; así es como nos fortalecemos a nostros, a nuestros lazos y a nuestras comunidades. A través de nuestras raíces estamos conectados con nuestros ancestros y con los dioses, las raíces que son de hecho nuestros propios genes.

¡Salve a los espíritus que habitan dentro de nuestras raíces!

Marco Pagano.


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