La creación no ha terminado...

Historia y Cultura

INQUISICIÓN A LA BIBLIA: MACABEOS 1 Y 2

1 MACABEOS

De los caudillos que salvaron al pueblo de Israel del exterminio y de cómo éstos se aliaron con Roma y Esparta

2,39-41 Si los israelitas hubieran obedecido a su dios ―esto es cumpliendo el descanso sabático―, todo el pueblo de Yahvé hubiese perecido, hecho que tal vez fuera la inescrutable intención de su dios, pues quizá éste pretendía que los israelitas la llevaran a término mediante la observancia de la ley del sábado.

En efecto, Yahvé prometía a los israelitas su porción de tierra eterna, y ésta probablemente se halle más allá de la negra parca; sin embargo, el pueblo de dios desobedeció la ley y aún vive rodeado del mal, batallando por su pequeña poción de tierra, acaso sin entender que su verdadera tierra prometida les aguarda allá donde moran las almas de los cuerpos sin vida[1].

3,20-21 “Estos llegan contra nosotros llenos de orgullo e impiedad para apoderarse de nosotros, de nuestras mujeres e hijos, y saquearnos, mientras que nosotros luchamos por nuestras vidas y por nuestras leyes”. Hermosa diferenciación apreciada por Judas Macabeo, por cuanto éste es el auténtico motivo por el cual el dios favorece a unos o a otros en la triste batalla.

También Homero dio fe de ello, cuando Idomeneo asegura que “ellos sufrirán muertes y duelos en el futuro por haber sido los primeros en transgredir los juramentos” (Ilíada IV 270-271)[2].

3,29 Acertada interpretación de la causa principal que propició la disensión en el imperio sirio.

3,48 “Extendieron el libro de la Ley, buscando en él lo que los gentiles preguntan a las imágenes de sus ídolos”. En efecto, lo que antaño se censuraba a los gentiles es lo que hogaño realizan la mayoría de bíblicos, ya incapaces de soportar el necio rigor de su culto.

3,56 Preciosa ley, por cierto ya elogiada con anterioridad[3].

3,59 Es valiente y acertada la resolución de Judas, de suerte que “mejor es morir combatiendo que contemplar las calamidades de nuestro pueblo y del santuario”[4].

3,60 Hermoso y humilde precepto que en tiempos de paz los hebreos adoptaron de los cultos helenos. No obstante, los bíblicos jamás aceptarían que los textos hayan bebido de otras fuentes ajenas a Israel.

5,5 Los amorales exterminios llevados a cabo por Judas Macabeo y su ejército no prueban su fuerza, sino la debilidad y marginación que los judíos ya padecían por aquel entonces[5].

5,62 Ahora según el hagiógrafo no sólo existe un pueblo preferido de Yahvé, esto es Israel, sino que además de entre ese pueblo también prefiere a una familia específica, la cual está destinada a realizar sus designios. De hecho, ello implica que todo israelita ajeno a la citada parentela que emprenda acciones bélicas está condenado a fracasar. ¡Enloquecer para creer!

Recuérdese que los propios Textos proclaman que el dios “no hace acepción de personas” (Dt.10,17)[6].

5,68 Acto reprobable que evidencia la desesperación de los israelitas, que ya sin aliados, solos y marginados debido al ejercicio de su excluyente y arrogante culto, deciden profanar y vejar las creencias vecinas, devolviendo con furia el daño antes recibido.

Sin embargo, más adelante (8,1) Judas Macabeo decide aliarse con el imperio romano, aun ser el principal valedor del politeísmo heleno, a fin de conseguir una protección más objetiva y estable que la presuntamente proporcionada por Yahvé[7].

6,12-13 Poner en boca de Antíoco IV Epífanes tales palabras demuestra la profunda arbitrariedad del autor.

6,58-59 Prudente discurrir de Lisias, muy propio de un varón politeísta.

8,15 Esta buena práctica romana la emularían los judíos poco después al instituir el Sanedrín, consejo supremo religioso que perduró hasta el s.I a.C.

11,18-19 Existe un desorden en la capitulación de las fechas. Tolomeo, rey de Egipto, no pudo morir antes del 167 a.C., puesto que en el año 162 a.C. se relata como aún vivo arriba a Tolemaida desde Egipto (10,57).

También se dice que reina Demetrio II en 167 a.C., ahora bien, en otro pasaje que se ubica dos años después aparece Demetrio II sin ejercer gobierno (10,67). Por su parte, según este mismo versículo, Demetrio I debería yacer muerto después del 167 a.C., sin embargo, en 10,21-22 aparece en un contexto datado en el 160 a.C., siete años después. Otrosí ocurre en 10,1-2 y en 9,1-13, donde el anacronismo es de quince años, o en 7,1 donde el desfase es de dieciséis años. Por último, sólo advertir que en 1,11 el relato se halla en el 137 a.C. durante el mandato de Antíoco IV, y ahora, tras varios sucesores y tras varias batallas se presenta la acción en el año 167 a.C. Sea como fuere, error que a los bibliólatras se les antoja imposible[8].

12,11-12 No dejan de sorprender tales adulaciones, por cuanto son dirigidas a un pueblo de paganos e incircuncisos[9].

12,21 El versículo parece no más que un guiño servil, pues si bien todo humano proviene de una especie común, lo cierto es que los espartanos descendían de los antiguos pueblos dorios, de la prístina raza indoeuropea; por el contrario, los judíos provienen de la raza semítica.

Según el inquisidor, el hagiógrafo quiso emparentar su estirpe con la del rey espartano Ario ―el nombre tiene su aquél― por un interés político, pero lo más curioso de todo es que por aquel tiempo (s.II a.C.) no deberían existir muchos espartanos, si bien Plutarco refiere que hacia el s.III a.C. tan solo quedaban 700 individuos.

13,12 El inquisidor leyó en 12,50 que Jonatán fue apresado y muerto a manos de Trifón (12,52-53); sin embargo, hete aquí a Jonatán preso y aún vivo.

Parece ser un simple desorden del relato, pues el fallecimiento de Jonatán se explicita en 13,23.

13,41 ¿Cómo puede gobernar Simón en el año 170 a.C. si su antecesor gobernaba ya en el 160 a.C. (10,21)[10].

13,47 En caso de que Simón tuviera que hacer tal purificación en cada hogar de los actuales iconólatras bíblicos, por cierto, no podría terminar el trabajo ni su enésima generación.

14,27 “Príncipe del pueblo de Dios”. El pueblo auténtico del dios es toda la creación, y sentencias como la presente sólo recrudecen odios y engendran maldades.

A decir verdad, el sentimiento teonacionalista de Israel ha sido siempre cuna de calamidades; es por esto que, según el inquisidor, el pueblo hebreo debería anunciar públicamente que las Escrituras han sido superadas, por lo menos en sentencias como la censurada en la presente enmienda[11].

14,36 “Los gentiles fueron exterminados de la tierra (Judea)”. La sentencia es abominable desde que fue escrita, no tanto por el hecho en sí como por la jactancia con la que se infiere.

Los bíblicos de todo jaez, como medida urgente y a fin de prevenir futuras calamidades, deberían cantar su palinidia a través de El Vaticano, las iglesias, las sinagogas, paraninfos, institutos, escuelas y demás estamentos de representación bíblica.


2 MACABEOS

De cómo Yahvé provee de victorias a los israelitas y de cómo aniquila a los enemigos de su pueblo

2,25-33 Es de agradecer la aparición de unas líneas que muestren algún decoro para con el lector, a diferencia del estilo insulso y maquinal que de común presentan los Textos. Se encuentra aquí un pasaje bello y recatado[12].

3,17 Aquí el temor aparece bien utilizado, pero no así en la mayoría de ocasiones en las que por el contexto debería leerse ‘amor’ o ‘respeto’.

De hecho, es muy probable que la palabra ‘temor’ fuera usada en un principio con la intención de infundir miedo irracional, de modo que se obtenían así más facilidades para que la muchedumbre obedeciese. Pero bueno, ¿es que no se utiliza este artificio con los niños? ¿No lo emplean los viles mandatarios? Pues por similares motivos lo usaron otrora[13].

3,33 Los misteriosos ‘Jinetes de Dios’[14] avisan a Heliodoro “da muchas gracias a Onías (…), pues a él le debes que el Señor te guarde la vida”; sin embargo, a través de la narración no es posible conocer qué hizo Onías al respecto.

Esta mención, por cierto en medio de un pasaje politeísta, puede ser un intento de glorificar a Onías por su misericordia[15].

5,20 “Abandonado a la cólera del Omnipotente”. Es preciso apuntar que un ser omnipotente no requiere de cólera, ¡Oh calamidad!, absurda relación que solamente los profanos pretenden justificar[16].

6,23 El termino heleno Ἀΐδης (Hades), es decir ‘territorio inferior’ o ‘ultratumba’, es un término propio a la ontología helénica que tanto desprecia el autor (4,12-13 y 6,24). Sin embargo, éste concepto del más allá resulta más complejo que el insulso ‘Seol’ hebreo (Job 10,21-22 ó Job 14,13).

En efecto, la región de Hades sería al Olimpo lo que el Purgatorio mesiánico al Cielo. Asimismo, el Tártaro más tarde será llamado Infierno por los mesiánicos[17].

6,27-28 Hermosas palabras de Eleazar, como también lo son las palabras expresadas en 6,30 en el caso de substituirse el término ‘temor’ por el de ‘amor’.

7,28 El inquisidor desaprueba la afirmación “de la nada lo hizo todo Dios”; pues ‘la nada’ ni existe ni existió jamás ni existirá. Por el contrario, cabe pensar que hubo un elemento primigenio, si acaso el mismo dios, que sirvió para que el Demiurgo organizara la necesaria obra. De hecho, en la misma Escritura se afirma, a través de alegorías, que el dios creó al hombre a partir del barro (Job 4,19/ Job 10,9/ Job 30,19/ Job 33,6/ Is.45,9/ Is.64,8 y Rom.9,20) y, en efecto, nombra al creador como Alfarero (Is.29,16/ Is.45,9/ Is.64,8 y Rom.9,21), denotando así que su intervención fue a partir de un elemento preexistente[18].

Por ende, véase Sab.11,18 donde se afirma que el dios creó el mundo a partir de “la materia informe”.

7,33 Con porfía se evidencia la torpe interpretación del culto al dios, por cuanto sugerir que éste se irrita, aunque sólo sea “por un momento”, consituye una profunda blasfemia respecto de quien precisamente destronó a Cronos. Pretender justificarla es síntoma de un grave retraso teológico y moral.

7,38 Es contumaz el uso de la doble moral. En efecto, léase Dt.24,16 donde se dice que “no morirán los padres por culpa de los hijos, ni los hijos por culpa de los padres; cada uno sea condenado a muerte por pecado suyo”[19].

8,11 “La venganza que el Omnipotente iba a descargar”. Adviérta el distinguido leyente, que el dios no actuaría por venganza, sino en todo caso por justicia y por necesidad.

Una vez más el hagiógrafo yerra en su pretensión de vislumbrar los cielos; sin él saberlo, pobre, dirige su mirada hacia el acenagado barrizal[20].

11,8-11 Este pasaje posee un estilo similar al de Homero, gratamente perceptible en su conspicua pero algo impía obra ‘Ilíada’. No obstante, la diferencia estriba en que si bien el autor jonio matiza con genio y habilidad las divinidades, el hagiógrafo, acuciado por el monoteísmo feroz, no deja opción a determinar ningún matiz de los misteriosos e insípidos ministros del dios, que al fin y al cabo no son más que instrumentos inertes[21].

11,24-26 Es digno de reseñar el espíritu longánimo de los helenios, más aún considerando que ejercen su noble virtud para con el pueblo judío, que detesta y abomina cualquier ley fuera de la propia y, por ende, que extermina a todo individuo o pueblo que no siga su culto[22].

12,43 Se realiza una colecta para el dios, aun advertirse en Dt.10,17 que “Yahvé (…) no hace acepción de personas ni recibe regalos”.

12,44-46 Según el caduciforme inquisidor, originario de la aldea de Horta, obrar por los muertos es inútil, puesto que el dios imparte justicia una vez el alma queda aherrojada en su nueva morada.

Según como, implorar que alguien resucite puede ser equivocado y egoísta, ya que si el alma se libera de todo vínculo carnal, no precisaría más encarnaciones. Ahora bien, en todos los casos al alma le es imposible resucitar en la misma carne[23].

12,46 “Por eso digo que fuesen expiados los muertos: para que fuesen absueltos de los pecados”. A criterio del inquisidor esta bien intencionada sentencia debería leerse ‘por eso hizo que fuesen reencarnados los muertos: para que fuesen absueltos de los pecados’.

Aun y con todo, esta última sentencia sólo sería válida para los muertos que en vida no hubieren conseguido expiar todas sus culpas.

13,4 “El rey de reyes excitó la cólera de Antíoco”. En esta afirmación de estilo politeísta se dice que el dios puede excitar el defecto de la cólera, cuando sólo las bajas pasiones son responsables de esta perturbación. ¡Las blasfemias se agolpan impacientes, se empujan unas a otras!

15,31-35 En este macabro pasaje se evidencia la salvajeza que de siempre han llevado consigo los fanatismos, como, en efecto, es todo moteísmo: esa acerba cerrazón de quienes sólo comprenden la mitad del todo, puesto que es uno y múltiple.

Fuente: Inquisición a la Biblia, Marco Pagano (Editorial Caduceo 2006).

[1]     Para precedente en la interpretación metafísica del concepto de ‘tierra prometida’ véase enmienda a Gén.49,29.

[2]     También Timoteo de Mileto al decir “honrad el pundonor, que ayuda al valor que lucha con la lanza”  y “Ares impera: Helenia no teme al oro” (Poetas Menores frags.63 y 64 Lírica Griega Arcaica BCG).

[3]     Ver Dt.20,5-6 y Dt.24,5.

[4]     Véase 9,10.

[5]     Véase 5,28/ 5,35/ 5,44/ 5,51 ó 2Mac.10,17.

[6]     Véase al respecto 2Par.19,7/ Act.10,34/ Rom.2,11/ Gál.2,6/ Efe.6,9 ó 1Ped.1,17.

[7]     Véase 2Mac.9,13-17.

[8]     Para tamaña aporía véase 13,41/ 13,51/ 14,1/ 14,27/ 15,10 ó 16,14.

[9]     A la sazón ver Est.14,15.

[10]    Ver enmienda a 11,19.

[11]    Véase 2Mac.3,39 ó 2Mac.9,5.

[12]    Véase 6,17 y 15,38-40 por ser un muy prudente epílogo.

[13]    Con todo, el mayor peligro radica en que, transcurridas muchas centurias, esta ‘doctrina del temor’ aún perdura en las estrechas mentes de los gaznápiros de mirada misticona y discurso divagante. Éstos rehuyen examinar un concepto en profundidad, tal vez obnubilados por el temor a que su intelecto no siempre apruebe lo que aseguran los Textos.

[14]    Véase también 10,29 y 11,8.

[15]    Ver 3,35.

[16]    Véase 8,5.

[17]    Todo ello aparece bien explicitado en Juliano Cartas y Fragmentos Carta 89b 300a-b (BCG).

[18]    Que toda multiplicación es en realidad una división es tan cierto como que lo múltiple proviene de la unidad.

[19]    Pese a todo, aún ciertos mentecatos defienden esta doctrina junto a la del ‘pecado original’.

[20]    Véase 8,13.

[21]    Véase 15,27.

[22]    Como muestra consúltese Dt.11,25/ Dt.12,29-31/ Dt.27,15yss./ Dt.28,15yss./ Dt.29,16yss./ Dt.32,31/ 1Sam.15,3/ Tob.14,6/ Est.14,15/ 1Mac.5,5/ 12,40/ 13,11 ó 15,10.

[23]    Cabe decir que por aquellos tiempos (hacia el s.II a.C.) las teorías acerca de la reencarnación y la metempsícosis estaban extendidas a través de abundantes corrientes. No obstante, el primitivismo ontológico todavía perdura hogaño, época de áridas estepas, en las angostas mentes de los tartufos y tragasantos de tira y mira.