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Historia y Cultura

INQUISICIÓN A LA BIBLIA: OSEAS – JONÁS

OSEAS

Reproches, amenazas y otros desvaríos

1,7 Exclama el dios de Israel “no me compadeceré de la casa de Israel, no la perdonaré jamás”, toda vez que se dijera que “es eterna su piedad” (Sal.118[Vg117],1-4) “y su misericordia sobre todas sus obras” (Sal.145[Vg144],9), puesto que “todo lo ha hecho Yahvé para sus fines, aun al impío para el día malo” (Prov.16,4), y que por eso es “Salvador de todos” (Sab.16,7), y es correcto decirle que “a todos perdonas” (Sab.11,27), porque “tu poder soberano te autoriza para perdonar a todos” (Sab.12,16). No obstante, en 2,23ó25 Yahvé dice “me compadeceré de Lo-Rujamá”, es decir, ‘de Israel’.

2,18ó20 El versículo recuerda a Job 5,23, donde también el humano hace alianza con los animales y “con las piedras del campo”[1].

4,9 Yahvé amenaza tal que “yo los castigaré según sus caminos y los retribuiré según sus obras”, aun cuando en Prov.24,29 se advierte “no digas: Como me ha tratado a mí le trataré yo a él, y le devolveré a cada uno según sus obras”, y por más que el propio dios dijera “(haré) con vosotros conforme al honor de mi nombre, no según vuestros malos caminos ni según vuestras perversas obras” (Ez.20,44) o aunque se dijo “(Yahvé) no nos trata a la medida de nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras iniquidades” (Sal.103[Vg102],10)[2].

5,10 Dice Yahvé “sobre ellos derramaré mi ira”, aun cuando “la ira es propia de necios” (Ecl.7,9) y a pesar de que “no es Dios como un hombre que se mueve con amenazas” (Jt.8,16)[3].

6,6 Éstas: “pues prefiero la misericordia al sacrificio, y el conocimiento de Dios al holocausto” son muy hermosas palabras, dignas de la teología pagana; aunque, por cierto, encuentren múltiples pasajes que se oponen en los propios Textos[4] (Éx.23,15/ 2Sam.6,13/ Eclo.35,8/ Is.43,23/ Is.56,7/ Jer.7,22/ Jer.33,18 ó Mal.1,11).

6,12a Yahvé advierte “les tenderé mi red y los haré caer en ella como aves del cielo”, utilizando, a juicio del mediterránido inquisidor, un símil desafortunado, habida cuenta en Jer.5,26-27 se emplea el mismo símil para referirse a los hombres malvados, “que acechan como cazadores en emboscada y tienden sus redes para cazar hombres”[5], al mismo tiempo que, en el símil, se identifica al hombre piadoso como pájaro que vuela por el aire con libertad. Aquí, por lo tanto, Yahvé representaría el hombre malvado[6].

6,12bis Yahvé predice “los castigaré según lo decretado contra sus maldades”, aun cuando antes dijo que haría con ellos “no según vuestros malos caminos” (Ez.20,24), puesto que “no nos trata a la medida de nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras iniquidades” (Sal.103[Vg102],10)[7].

7,15 Se lamenta Yahvé diciendo “los eduqué y fortalecí sus brazos, pero maquinaban contra mí”, aun cuando antaño se jactaba de su poder proclamando “¿hay algo imposible para Yahvé?” (Gén.18,14)[8].

8,5 Resulta extraña la pregunta que se hace Yahvé “¿hasta cuando no lograrán purificarse?”, toda vez que se trata de un dios omnisciente[9].

8,13 El profeta dice de Yahvé que “se acordará de sus iniquidades y castigará sus pecados” refiriéndose a Israel. Sin embargo, el mismo dios fue quien dijo “soy yo, soy yo quien por amor de mí borro tus pecados y no me acuerdo más de tus rebeldías” (Is.43,25).

9,10 Dice el profeta que “se hicieron abominables como lo que amaron”, pero no debía ser respecto a Yahvé, puesto que también se dijo de él “amas todo cuanto existe y nada aborreces de lo que has hecho; pues si tu hubieras odiado alguna cosa, no la habrías formado. ¿Y cómo podría subsistir nada si tú no quisieras o cómo podría conservarse sin ti?” (Sab.11,25-26)[10].

9,14 Aquí el profeta desea el mal para otros.

11,8 Por cierto que es blasfemo poner en boca de un dios palabras dehonrosas como “mi corazón se ha vuelto contra mí, a una se han conmovido mis entrañas”, las cuales se oponen a las muy acertadas que rezan del dios “tú siempre eres el mismo” (Sal.102[Vg101],28).

12,15ó14 Se dice que Yahvé “le devolverá los ultrajes que ha hecho”[11], aun cuando otrora se aconsejó “no digas: Devolveré mal por mal” (Prov.20,22), y en Prov.24,29 se advierte “no digas: Como me ha tratado a mí le trataré yo a él, y le devolveré a cada uno según sus obras”.

13,4 Acaso resulte un pasaje antimesiánico, por decir Yahvé “no has de reconocer a Dios alguno sino a mí; fuera de mi no hay salvador”[12]; sentencia que no impidió presentar a un galileo como “salvador del mundo” (Jn.4,42), presumiendo que antes del martiriócrata ningún dios salvó a nadie, así como que sin su llegada no hubiera habido salvación.

13,14 Parecen éstas preguntas vanas, habida cuenta que “eterna es su piedad” (Sal.136[Vg135],1-26), la cual se derrama lozana “sobre todas sus obras” (Sal.145[Vg144],9), de las cuales ninguna es aborrecida por él (Sab.11,9), puesto que el dios “es uno y el mismo desde la eternidad” (Eclo.42,21) y por ende jamás cambiaría de parecer al ser su palabra eterna y “estable como los cielos” (Sal.119[Vg118],89).

14,4 El juramento “nunca llamaremos más ‘dioses nuestros’ a las obras de nuestras manos”[13] parece no incumbir al ingente laborío de los imagineros bíblicos, así como al inconsumible gentío que venera sus variopintos artificios y monigotes.

14,5 Este cambio de estado parece contradecir lo dicho en Sal.102(Vg101),28 ó en Eclo.42,21, amén de que “la ira es propia de necios” (Ecl.7,9), y la necedad no parece propia de un dios, a no ser el dios de los necios y de los iracundos.

14,10 Acaso el significado más adecuado vendría a decir que ‘los malvados resbalarán fuera de ellos’, porque parece lógico pensar que los malvados no van por los caminos rectos de Yahvé.


JOEL

Aviso de la inminente llegada del día del juicio final, tras el cual Israel vivirá en la total abundancia

2,13 Dice el profeta que su dios “se arrepiente de castigar”, aun cuando en la ley prerrogada por Yahvé se dijo que el dios de Israel no es “hijo de hombre, para arrepentirse” (Núm.23,19)[14].

2,18 Así como en Ez.20,44 Yahvé castigaba a la grey por sentir oprobio a su nombre, en esta ocasión perdona a su muchedumbre para que otros pueblos no mancillen su honor. En definitiva, resulta éste un comportamiento demasiado tornadizo y vanidoso para un verdadero dios.

2,27 Dice Yahvé que está “en medio de Israel”, por cuanto cabría añadir que no hay lugar donde el dios no esté en medio, siendo el medio de todas las cosas, siendo él aquel que es. No obstante, ésta es otra expresión del pestilente teonacionalismo que macula los Textos hasta la infamia más nauseabunda[15].

3,4y7 Amenaza Yahvé (Jt.8,16) diciendo “haré retornar sobre vuestras cabezas vuestra venganza”, o “haré recaer vuestra acción sobre vuestras cabezas”, aun cuando Prov.20,22 advierte “no digas: Devolveré mal por mal”, y en Prov.24,29 “no digas: Como me ha tratado a mí le trataré yo a él”. Asimismo, en Sal.103(Vg102),10 se puede leer “no nos trata (Yahvé) a la medida de nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras iniquidades”; “aleja de nosotros nuestras culpas” en Sal.103(Vg102),12, o inculso se le llegó a decir “disimulas los pecados de los hombres” (Sab.11,24). En fin, todo un esperpéntico revoltijo que, sin duda y a no tardar, los prestidigitadores y beatucos de alfeñique pretenderán justificar. ¡Sálvese quien pueda!

3,4 La mención “a los hijos de los griegos”, extemporánea del s.VIII a.C., puede ser elemento suficiente para situar, por lo menos este pasaje, en las postrimerías del s.III a.C. y nunca antes.

3,21 Dice Yahvé “yo vengaré su sangre”, por cuanto cabría leer ‘yo ajusticiaré su sangre, que ya parece ser suficiente y dentro de toda justicia. De hecho, es Lev.19,18 que reza “no te vengues y no guardes rencor contra los hijos de tu pueblo”[16].


AMÓS

Catálogo de amenazas en pos del temor de Yahvé

3,2 Que Yahvé diga a Israel “sólo a vosotros conocí yo” revela que el dios de la grey no es omnisciente.

3,6 Yahvé exonera de toda responsabilidad a los malvados, cuando profiere “¿habrá en la ciudad calamidad cuyo autor no sea Yahvé?”[17].

4,6-11 Las quejas de Yahvé dejan en evidencia su impotencia y, en efecto, prueban su inexistencia[18].

5,13 Aunque podría resultar acomodaticia, esta es una bella sentencia; ansí el lector la guarde en su memoria: “Por eso el hombre prudente ahora tiene que callarse, porque son malos tiempos”.

5,18-20 El profeta censura a quienes esperan el ‘día de Yahvé’, y lo describe como día de tinieblas y no de luz, “de oscuridad sin resplandor”. Sin embargo, en Sof.3,8 dice Yahvé “esperadme para el día en que me levantaré como testigo”.

6,8 Dice Yahvé “yo abomino la soberbia de Jacob”, aunque del dios se dijo con acierto que nada aborrece (Sab.11,25), y aunque la misma entelequia de la grey profirió que no había calamidad que de él no proviniera (3,6), de hecho, como ya sugirió en en Eclo.39,30. Lo mismo puede decirse de 5,21-22, cuando Yahvé dice “yo odio y aborrezco vuestras solemnidades y no me complazco en vuestras congregaciones. Si me ofrecéis holocaustos (…) no me complaceré en ellos”, con el añadido de que otrora el mismo dios dijo “sus holocaustos y sus sacrificios serán gratos en mi altar” (Is.56,7) o “no te presentarás ante mí con las manos vacías” (Éx.23,15); sin olvidar que es el “holocausto de suave olor a Yahvé” (Núm.29,2y8).

7,10-17 La ojeriza que parece que existía entre los profetas Amasías y Amós recuerda a lo barruntado por el caduciforme inquisidor en la enmienda relativa a Is.39,8.

8,14 La amenaza de Yahvé “sucumbirán para no levantarse jamás” parece invalidar aquellas cándidas sentencias como “es eterna su piedad” (Sal.118[Vg117],2) o “es benigno Yahvé para con todos; y su misericordia sobre todas sus obras” (Sal.145[Vg144],9)[19].


ABDÍAS

Amenaza a Edom desde el teonacionalismo de Israel


JONÁS

Sobre la misericordia de Yahvé siempre y cuando sea implorado

1,3 Que el texto reze “Tarsis, lejos de Yahvé”, revela la miseria del teonacionalismo, ya que éste convierte a su dios en una burda ensoñación. ¿Acaso el dios no es omnipresente, por lo que ningún lugar le es lejano?

1,6-9y14 Es de señalar, una vez más, la nobleza de los cultos gentiles. En este caso, los bienpensantes politeístas fenicios respetan al dios de Jonás y le conminan a que le pida ayuda, cosa inaudita para los fanatismos de antaño y de hogaño[20].

2,1-11 El episodio es considerado histórico por multitud de tragasantos de antojo y cerrojo.

3,10 También aquí el dios de la muchedumbre se arrepiente de sus intenciones. El disparate se agiganta[21].4,11 Se jacta Yahvé, el dios de la grey, de tener piedad de Nínive y de arrepentirse de exterminarla, aun cuando decreta la asolación de la capital asiria en Núm.24,24/ Is.10,5yss./ Is.14,24-27 ó Sof.2,12-15.


[1]     Véase enmienda correlativa.

[2]     Ver Mal.2,9.

[3]     Véase asimismo y a la sazón 8,5/ 8,14/ 11,9 y 13,11.

[4]     Véase Ez.40,41-43 y enmienda.

[5]     Es el martiriócrata galileo quien conmina a Simón a ejercer el arte de “pescador de hombres” (Lc.5,10).

[6]     Véase Ez.13,18y20-21 y enmienda relativa, así como en el mismo sentido 9,8/ 9,13/ 13,7-8/ Am.3,5/ Miq.7,2 y Hab.1,15-17.

[7]     Ver Jer.32,19 y Mal.2,9.

[8]     Véase Jer.18,1-10/ Ez.24,13 y Lam.3,37-38 así como sus respectivas enmiendas. Véase también 11,3-4, y, a vuelamano, al respecto de esto último, visítese Jenofonte Recuerdos de Sócrates III 13,4.

[9]     Véase enmienda precedente, en toda su extensión.

[10]    Ver 9,15.

[11]    También parece oportuno recordar que el propio Yahvé dijo “pero ¿me ofenden a mí? (…) ¿No es más bien a ellos para su vergüenza?” (Jer.7,19).

[12]    En el mismo sentido, Is.43,11-12: “Yo, yo soy Yahvé, y fuera de mí no hay salvador”. Ver enmienda.

[13]    Ahora bien, no dirán ‘nunca llamaremos ‘dioses nuestros’ a la obra de una sola mente enferma, sino a la obra de milenios de tradición común’.

[14]    En el mismo sentido ver Am.7,2-3/ Am.7,5-6 y Jon.3,10.

[15]    Ver 3,21/ Sal.139(Vg138),7-12/ Sab.1,7/ Sof.3,5 ó Zac.2,10ó14 y enmienda.

[16]    Véase Eclo.28,1.

[17]    Ver Sof.3,5 donde se niega tal presunción.

[18]    Véase Os.7,15 y enmienda correlativa.

[19]    Véase Abd.9-10.

[20]    Ver 2,9.

[21]    Ver enmienda a Joe.2,13. También el dios se arrepiente en Gén.6,7/ Éx.32,14/ 1Sam.15,11/ 2Sam.24,16/ 1Rey.11,9-13/ Jer.18,7-10/ Jer.26,3 y Jer.42,10 ó en este mismo libro en 4,11.