La creación no ha terminado...

Astronomía y Paranormalia, Historia y Cultura, Paganismo y Tradiciones

SOLICITUD DE APOSTASÍA TOTAL

Modelo de Apostasía Total de la Iglesia: cómo abandonar la peligrosa secta oriental judeomesiánica

Solicitud de Apostasía Total para Marco Pagano, convertido al paganismo que ilumina las consciencias de los mortales, amados por los sempiternos dioses, a 8 de julio del año 2005 después de la Modernidad.

Al Delegado Episcopal del Arzobispado de Barcelona, Sr. Obispo de la Diócesis de Barcelona:

El abajo firmante cuyos datos otrosí se exponen, en pleno uso de sus facultades y del derecho que le ampara, por la presente tiene la libre voluntad de manifestar lo siguiente:

PRIMERO―Que, no habiendo hallado en el Derecho Canónico procedimiento establecido para la tramitación del presente escrito, lo remito al Obispo diocesano habida cuenta las siguientes consideraciones:

1. Que el canon 393 del Código de Derecho Canónico dispone que «El Obispo diocesano representa la diócesis en todos los negocios jurídicos de la misma».

2. Que el canon 383.1, establece que «Al ejercer su función pastoral, el obispo diocesano debe mostrarse solícito con todos los fieles que se le confían (…), así como con quienes se hayan apartado de la práctica de la religión».

3. Que el canon 369 define la diócesis como «una porción del pueblo de Dios cuyo cuidado pastoral se encomienda al Obispo con la cooperación del presbiterio, de modo que, unida a su pastor y congregada por él en el Espíritu Santo mediante el Evangelio y la Eucaristía, constituya una Iglesia particular, en la cual verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de Cristo una, santa, católica y apostólica».

SEGUNDO―Certifico haber sido bautizado a la fe católica, en fecha 17 de junio de 1984, debido a una decisión tomada por mi familia, que probablemente actuaron ya por tradición o folclore, ya bajo la presión ideológica ejercida por la Iglesia Católica y/o por el Estado y/o la sociedad, presuponiendo cuáles debían ser mis convicciones morales y religiosas y negando, por tanto, mi plena libertad para emitir un juicio personal, libre y consciente sobre dichas convicciones. En efecto, yo no di permiso alguno para que se me bautizara, en tanto en cuanto mi temprana edad me lo impedía.

Asimismo certifico haber meditado durante suficientes años, haciendo uso de mi derecho a la libertad de conciencia y a mi capacidad de razonamiento, sobre el significado de mi adscripción a la fe católica, y, por consiguiente, a la Iglesia Católica.

A través de la presente declaración, y haciendo uso del derecho que se me otorga a manifestar mi criterio libremente, deseo expresar sin ambages mi profunda displicencia con relación a la adscripción que me mantiene vinculado al mesianismo y a la Iglesia Católica, una entidad caracterizada por su muy irracional dogmatismo y por su exacerbado fanatismo y carencia de respeto hacia otras religiones, por cuanto las considera a todas falsas e inferiores. En efecto, después de un estudio personal y muy detallado de los textos bíblicos, encuentro que la fe católica es en todo punto pueril y arrogante en grado inconcebible, y que el derrumbamiento del Mundo Antiguo y el surgimiento del horrendo nuevo mundo fue motivado, en su mayor parte, por las deshonestas ambiciones imperialistas de la institución eclesial, que a tantos ateos e impíos ha dado lugar, y por el pesado lastre del Antiguo Testamento que, de hecho, tal institución jamás ha superado debido a la impropiedad de las enseñanzas del galileo, pues, en efecto, fueron ya proclamadas mucho tiempo antes y, dicho sea de paso, con mayor brillantez y mejor profundidad, en todo punto y medida.

Ciertamente, deberían cantar ya su palinodia y dejar de adorar cadáveres y reliquias que, en efecto ―y contraviniendo a todas luces su primero y segundo mandamiento―, la inagotable imaginería bíblica talla con manos pecaminosas para la muchedumbre rebañil que les mantiene. No tengan duda, son ustedes quienes tan inconscientemente representan el latrocinio perpetrado a la muy luminosa Antigüedad y, asimismo, la consecuente llegada de las tinieblas que aún hoy tanto ofuscan a los comedores de pan.

Así pues, les exhorto encarecidamente a seguir mi ejemplo y a renunciar a la fe de los impíos ―pues son adoradores del hombre―, y  les recomiendo que vuelvan a la adoración de los perínclitos dioses antiguos, aquellos que han condenado a todo occidente por culpa de su abominable desconsideración para con ellos.

¿O no es Zeus, el portador de la égida, el nubífero cronión, dios de dioses y padre de hombres y de dioses? ¿O no es Hera, la diosa que auspicia las labores domésticas, el modelo de la mujer bien casada? ¿Alguien podrá negar que la ojizarca Atenea patrocina a la sabiduría, aun cuando es Atenas todavía hoy la incombustible antorcha que ilumina occidente? ¿Quién, fuera de los insanos e indigentes intelectuales, podría negar que Hermes elocuente es el conspicuo mensajero de los dioses, habida cuenta que no hay nadie que sin su participación componga discursos acendrados? ¿Qué otro en su sano juicio no sabría de la existencia de la muy dorada Afrodita, aun cuando es evidente que toda vida se reproduce a través de la unión de los sexos? ¿Quién, en fin, podría dudar de la existencia del luminoso Apolo, habida cuenta que sus benéficos rayos nos arropan y nos dan la vida un día tras otro? ¿Cómo es posible que les hayan desatendido e injuriado? ¿Hasta qué extremo llega su impiedad?

Hago saber de mi profundo convencimiento de que la fidelidad de la propia conciencia es un derecho constitucional reconocido por la legislación nacional e internacional y a la cual ninguna entidad privada o pública puede oponerse. Quien le escribe no puede ser más que consecuente y honesto con sus convicciones, y así las expresa a pesar del desagrado que puedan causar a quienes las reciban. Ahora bien, mi propósito no es ofender, sino dar cabal argumento con relación a los nobles motivos que acompañan mi decisión. 

Por ende, y rechazando totalmente la fe cristiana y concretamente la fe católica, me considero incurso en apostasía tal y como la define el canon 751 del Código de Derecho Canónico, por lo que

REQUIERO

1. Mi completa exclusión a todos los efectos (incluso los estadísticos), del registro de personas bautizadas a la fe católica y el reconocimiento del acto de apostasía que por esta misma declaración expreso, por voluntad y convicción propias y haciendo uso del legítimo derecho a disponer libremente de las convicciones morales, éticas y religiosas que considere convenientes.

2. Dé las instrucciones oportunas para que se me envíe el acuse de recibo original de la presente carta, con fecha de entrada, firmada y sellada convenientemente o, en su defecto, de otra donde se haga constar mi requerimiento y mi expresa negativa a que los datos personales facilitados en la presente, así como los que dispongan cuando se me bautizó, sean utilizados sin mi consentimiento expreso, de cualquier modo, por nada ni nadie perteneciente directe o indirecte a su colectivo religioso.

3. Traslade este documento al responsable de su iglesia en la denominada ‘Parròquia de Sant Joan d’Horta’, lugar en donde se halla la Partida de Bautismo de quien le suscribe, cuya fecha de nacimiento fue el 1 de marzo del 1980.

Atentamente, Marco Julio Pagano.

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