La creación no ha terminado...

Astronomía y Paranormalia, Historia y Cultura, Paganismo y Tradiciones

OFIUCO: EL DESCARRILAMIENTO ESTELAR

Escuchad todos: ésta es la esfera celeste, el universo tal y como es sin refracción ni doblamiento de la luz, tal y como era conocido por nuestros ancestros.

Pero el judaísmo, el cristianismo y el islam fueron inventados para domeñar a los pueblos, bajamos el testuz y nuestra mente fue apartada de las estrellas, y perdimos su rumbo. Una vez descarriados nos obligaron a creer mentiras para ocultar la verdadera senda cósmica, para alejarnos de ella y nuestro pasado, y un falso zodíaco vino a sustituir al zodíaco real.

El conocimiento de los astros fue perseguido y condenado con la pena de muerte. Sólo unos pocos conservaron el conocimiento que ahora retorna.

Éste es el zodíaco real, aquél que el Sol va sellando a medida que recorre la espalda del Universo:

Aries: 19 de abril – 13 de mayo
Tauro: 14 de mayo – 20 de junio
Géminis: 21 de junio – 20 de julio
Cáncer: 21 de julio – 10 de agosto
Leo: 11 de agosto – 16 de septiembre
Virgo: 17 de septiembre – 30 de octubre
Libra: 31 de octubre – 22 de noviembre
Escorpio: 23 de noviembre – 29 de noviembre
Ofiuco (Heracles): 30 de noviembre – 17 de diciembre
Sagitario: 18 de diciembre – 19 de enero
Capricornio: 20 de enero – 15 de febrero
Acuario: 16 de febrero – 11 de marzo
Piscis: 12 de marzo – 18 de abril

Fuimos apartados de las estrellas porque allí habitan los dioses eternos, que no precisan un libro ni un mesías para extenderse e inundar el éter y la Tierra cóncava y espaciosa, los dioses de nuestros ancestros que eran contemplados no mediante amenazas de muerte, sino mediante el amor a la naturaleza y a sus causas con la cabeza bien alta.

El exterminio contra los pueblos gentiles fue muy intenso, acelerado y casi total.

Así fue que intentaron por todos los medios arrebatarnos la comunión con lo divino y extirpar cualquier rastro de los dioses, ya fuera abajo en la tierra como en el cielo, por eso Heracles, la constelación de Ofiuco, debía ser arrancada de los cielos, ya que es paradigma del mortal que alcanza el estatus de dios, el destino glorioso que aguarda a los mejores de entre los mortales: ser uno más al lado de Zeus padre y relumbrar con la harmonía cósmica que es causa de todo.

Héracles en su primera hazaña al poco de nacer, catasterizada en la constelación de Ofiuco.