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Deportes y Guerra

EL MEJOR 5 DEL BALONCESTO

Es preciso decir que en todo existe un principio, un fin y un punto álgido o medio virtuoso: lo vemos en las montañas, en el cuerpo humano y en todos los cuerpos sensibles. También en la vida, en los procesos históricos, económicos, culturales y por supuesto también en el deporte, en donde identificamos en su desarrollo un momento excelente, virtuoso, un fruto maduro, un zenit que lo define.

No es que el deporte del baloncesto sea de mi completo agrado, debo advertir, sin embargo resulta inevitable prestar atención al momento de su mayor esplendor: las décadas comprendidas entre los años 70′ y los 90′ del siglo XX. Una combinación perfecta de reglamento ajustado y deportistas inigualables se dieron cita durante esos 30 años de ensueño baloncestístico, elevando las almas de millones de individuos alrededor de la cóncava Tierra.

De entre esta plétora de excelsos deportistas descollaron 5 magníficos e inimitables daimones, carácteres semidivinos que trascendieron su deporte ofreciendo al mundo belleza, ética y eficacia nunca vistas con anterioridad y que difícilmente el mundo volverá a presenciar. Los 5 mejores héroes del baloncesto son los siguientes, en orden de mayor a menor valía:

El mejor 5 de la historia del baloncesto en la pista

1. WILT CHAMBERLAIN

El mejor baloncestista de todos los tiempos, sin lugar a dudas. Claro que fue el primero en descollar y no competía ante rivales tan potentes como sí hiciera, por ejemplo, Magic Johnson, quien estalló durante los 80′ en plena época dorada del baloncesto (tal vez él sea realmente el mejor); sin embargo, también Chamberlain posee el mérito de ser él quien cambió el reglamento del baloncesto, por ser ‘demasiado dominante’: los jerifaltes de la competición tuvieron que ajustar el reglamento, con el único objetivo de que Wilt no arrasara a todos en cada partido.

Sólo esto sería suficiente para situarlo en el primer lugar de entre los mejores, pero es que hay muchísimo más.

Sin duda Wilt ha sido el atleta más versátil de la historia: con una altura de 2,16 metros, es el jugador más fuerte que haya participado en la NBA, levantaba a Arnold Schwarzenegger con facilidad, y a varios pesos pesados de la competición según ellos mismos; levantaba 250 kg en bench-press, y 210 kg aún a los 59 años de edad (!); velocísimo y ágil como una gacela, marcando 4.6 seg en el sprint (36.5 m) y 10.9 seg en los 100 m lisos, se levantaba del suelo más de 1,20 m en salto vertical (récord histórico), alcanzando los 4 m de altura (año 1960). Sus brazos extendidos tenían una envergadura de 2.34 metros, y cogía la pelota de baloncesto como si fuera una de balonmano.

También es Wilt Chamberlain el mejor bloqueador de la historia, es decir el mejor defensa de todos los tiempos: uno de los 3 ó 4 defensas capaces de taponar el gancho celestial de Abdul-Jabbar, que es el disparo más imparable de la historia; y en un partido contra Detroit Pistons llegó a los 26 tapones (el récord siguiente es de 17 por Elore Smith). Y todo esto en una época donde los árbitros reducían el abrumador dominio defensivo de Wilt, ya que con frecuencia le sancionaban como goaltending (bloqueo ilegal) tapones que realizaba perfectamente a un metro de la canasta con la bola aún alzándose: en una ocasión, ante las quejas airadas de un compañero de equipo de Wilt, el árbitro se excusó diciendo “lo que he visto no es humanamente posible”.

A pesar de su fortaleza y dominio físico, Wilt era ante todo un caballero: jamás fue expulsado de un partido por faltas personales, y por el pudor y educación que aprendió de su familia, jamás desarrolló toda su fuerza bruta en la pista (como sí harían muchos jugadores en el baloncesto de años posteriores), por lo que su dominio era en realidad muchísimo mayor del que mostraba. No hay que olvidar que en esa época los mates estaban muy mal vistos, y primaba la nobleza sobre la fuerza.

Según los registros de Don Pierce, director de KU Sports Publicity, que llevó el registro de todos los tapones del equipo de baloncesto de la Universidad de Kansas, en el año 1956 Wilt Chamberlain consiguió un total de 182 tapones en 27 partidos (a 6,5 tapones por partido), y un total de 302 tapones en 48 partidos (a 6,3 por partido), durante su carrera en la competición NCAA. En sus 112 partidos en la NBA, Wilt tiene el promedio general de 8,8 tapones por partido, lo cual es un récord imbatible (aunque el contaje de los tapones no fue oficial hasta la temporada 1975-76).

En cuanto a los rebotes, Wilt Chamberlain consiguió la escalofriante cifra de 55 rebotes en un solo partido, ante los Celtics de Bill Russell, y el promedio total de su carrera es de 22.9 rebotes por partido. Tiene el récord de 13 temporadas con más de 1.000 rebotes, y es el que ha recogido más rebotes en la historia de la NBA con un total de 23.924, récord que parece imbatible. En asistencias, Chamberlain es el único pivot de la historia en liderar la liga NBA en asistencias, con un promedio de 8 por partido en la temporada 1967-68, que consiguió sólo para acallar a quienes decían de él que era un jugador individualista.

Por supuesto Wilt es el mejor atacante de la historia: su capacidad anotadora era brutal, hasta el punto que él mismo contenía su frenesí anotador para no ser odioso al público y al resto de compañeros; ostenta el récord histórico de anotar 100 puntos en un solo partido, que consiguió el 2 de marzo del año 1962, y el promedio total de su carrera es de 50 puntos por partido. En la temporada 1961-62 su promedio de anotación fue de 50,4 y de 25,7 rebotes por partido, y también ese año consiguió el imbatible récord de mayor puntaje en una sola temporada con 4.029 puntos, y sólo se le acerca Michael Jordan con 3.041 puntos en la temporada 1986-87. Para dejarlo claro: durante su carrera Wilt superó los 50 puntos en 118 partidos, y le siguen a gran distancia Michael Jordan, con 31 partidos con más de 50 puntos, y Kobe Bryant con 25 partidos.

También la constancia y resistencia de Wilt Chamberlain era prodigiosa: el promedio de participación en la pista de toda su carrera es de 45.8 min por partido (de 48 min que dura un partido); y ostenta el récord NBA de 47 partidos jugados completos sin descansar ni 1 seg. La eficacia y valor en general es la mejor de la historia según el cómputo PER: 31,8 en la temporada 1962-63. Es el único jugador en conseguir un ‘quíntuple-doble’ o 5 figuras dobles, con 52 puntos, 32 rebotes, 14 asistencias, 24 tapones y 11 robos de balón, durante el partido frente a los Sixers en el año 1969, y el primer jugador en conseguir un doble-triple-doble con 22 puntos, 25 rebotes y 21 asistencias en el año 1968, récord sólo igualado recientemente una sola vez.

Wilt Chamberlain lleva 50 años retirado, y aún ostenta más de 90 récords individuales. Entre otros premios y reconocimientos:

Fuente: List of career achievements by Wilt Chamberlain

2. KAREEM ABDUL-JABBAR

Nacido como Lew Alcindor, él es el segundo mejor jugador de la historia, por méritos propios y porque, como hiciera Wilt Chamberlain, revolucionó el baloncesto dejando una huella profunda e imborrable. Si hay un movimiento del baloncesto que haya cautivado a generaciones ha sido su imparable sky-hook o ‘gancho del cielo’: Kareem unió belleza y eficacia para dar lugar a una obra de arte del deporte, pero además fue un grandioso jugador de baloncesto en términos generales.

En sus 20 temporadas como pivot, Abdul-Jabbar consiguió el récord de 6 MVP (mejor jugador de la temporada), formó parte de los NBA All Star del año 19 veces (récord histórico), 6 campeonatos NBA y 2 veces elegido el mejor jugador (MVP) en finales NBA. Gracias a su imparable sky-hook, ostenta el récord de mayor puntuador de la historia de la NBA con 38.387 puntos. El entrenador de la NBA Pat Riley, y los exjugadores Isiah Thomas y Julius Erving consideran a Jabbar el mejor jugador de todos los tiempos.

Kareem Abdul-Jabbar no sólo es el máximo anotador de todos los tiempos, o el creador del divino skyhook, sino también es el único jugador que impresionó a Wilt Chamberlain, y que además fue pieza clave en la época del Showtime de los Lakers, junto con Magic Johnson, con quien formó un perfecto tándem deportivo. Jabbar ocupa este segundo lugar de forma totalmente justificada.

3. MAGIC JOHNSON

A continuación el único jugador del que podría arrepentirme por no situarlo en primer lugar, Earwin ‘Magic’ Johnson fue la magia del baloncesto, el jugador que inspiró a generaciones a no sólo jugar a baloncesto y ganar, sino a disfrutar en equipo con una gran sonrisa en el rostro. Magic fue el mejor basquetbolista de la historia si nos ceñimos a la belleza del juego: levantaba pasiones ya desde sus partidos como universitario, cuando recibió el apodo ‘Magic’, y revolucionó la NBA creando el Showtime con los Lakers junto a Kareem Abdul-Jabbar, desde su primera temporada regular, en lo que fue un evento histórico deportivo irrepetible.

Otra razón por la que Magic bien podría situarse en el nº1 de la lista es por su capacidad de liderazgo: fue el indiscutible líder, positivo, carismático, incansable y sacrificado, de uno de los equipos más exitosos de la historia, haciendo mejor a cada uno de los integrantes al tiempo que los dirigía dentro y fuera del campo. De hecho, casi nadie cuestiona que Magic sea el mejor base de todos los tiempos.

Su mayor habilidad eran las asistencias, siendo líder en asistencias en 4 temporadas, y ostenta el récord de asistencias en el cómputo global, con un promedio de 11.2 asistencias por encuentro. Otros movimientos marca de la casa son ‘el baby skyhook’, ‘el gancho con ruleta’, ‘el tiro levitante’, ‘el pase sin mirar’, ‘el pase estilo balonmano’, y los tiros de victoria en el último instante: Magic fue un ganador nato. Son memorables dos momentos en su carrera: cuando en la final de la temporada 1979-80 sustituyó a Kareem, lesionado, en la posición de centro, anotando 42 puntos, 15 rebotes y 7 asistencias, y llevando a su equipo a la victoria del anillo NBA (¡todo ello siendo su temporada de debut en la NBA, y consiguiendo así el único rookie MVP de las finales NBA de la historia!), y por último y sobretodo su épica rivalidad con Larry Bird, que dejó duelos inolvidables para la eternidad del deporte y el arte en general.

En definitiva, Magic Johnson descolló como líder total en la época cumbre del baloncesto: los años 80, donde se citaron una plétora de superjugadores en su floruit y justo antes que la reglamentación, por mor de evitar el contacto físico extremo de los años 80′, y la moda horripilante de cubrirse de telas, estropeara la belleza de este deporte atlético y de contacto.

4. LARRY BIRD

De orígen muy humilde, sin duda Larry Bird es el jugador más duro de la historia, y también es imposible cuestionar su presencia en la lista de los 5 mejores. Su carácter ganador llevó en volanda a los Boston Celtics durante una década grandiosa, en donde Bird y Magic rivalizaban en victorias y en un espectáculo baloncestístico como nunca antes nadie llegara a presenciar. Durante los años 80′ se puso a prueba el reglamento al máximo, de forma que el baloncesto expresó su faz más dura y física, en encuentros que a veces parecían un partido de rugby; esto condujo a los jerifaltes de la NBA a modificar las normas para hacer más punible el contacto, lo cual deterioró la grandeza de este deporte.

Larry Bird era blanquísimo, rubísimo (la antítesis de Magic Johnson) y delgado, muy alto (2.06 m) y algo desgarbado, pero con un toque de genialidad divino, él era la máxima expresión de sí mismo (a señalar su genética claramente celta, siendo líder de los ‘Celtics’…), y ello era visible para todo el mundo, al instante. Es considerado el mejor alero de la historia, sin dudas, y para muchos el mejor baloncestista de todos los tiempos. Fue MVP (mejor judador de la temporada) 3 años consecutivos (1984-85-86) y el segundo mejor los años 1981-82-83-88, es el único alero de la historia de la NBA con un promedio global de carrera de más de 10 rebotes por partido, más de 5 asistencias y más de 20 puntos por encuentro.

Larry fue un carácter puro, un deportista divino e irrepetible cuya gloria resuena con cada vez mayor potencia. A destacar cómo en mitad de un partido NBA apostó, ante los contrincantes de los Portland, que iba a jugar todo el tercer cuarto con la mano izquierda (siendo él diestro), y no sólo cumplió la apuesta sino que anotó 27 puntos, usando sólo la mano izquierda, en aquél tercer cuarto. Algunos de sus movimientos característicos fueron ‘el tiro del arcoiris’ (canasta de grandiosa parábola), el ‘triple con alley oop’, la ‘asistencia de reverso a dos manos’, la ‘asistencia alla volleyball’ (con la punta de los dedos), entre otras muchas habilidades alucinantes de este único e irrepetible jugador de baloncesto.

5. MICHAEL JORDAN

Michael Jordan encarna la culminación de una brillante escuela baloncestística, que inició en Elgin Baylor y continuó con Julius Ervin ‘Dr. J’, y cuyos rasgos principales eran los movimientos inverosímiles bajo el aro, sobretodo en el aire, pero también con los pies, los grandes saltos y mates, y una capacidad anotadora fuera de lo común. A todas estas virtudes, en el caso de Jordan cabe añadir la arrolladora capacidad de liderazgo, la incansabilidad atlética y una poderosísima ambición por vencer en cada partido.

Su liderazgo durante los años 90′ fue abrumador, aunque su carácter a veces demasiado enfurruñado nos recordaba que es un ser mortal, aunque siempre se mantuvo noble. Ostenta el título oficial del mejor promedio anotador de la liga NBA, con 30,1 puntos por partido en el cómputo de toda su carrera, y fue el mejor anotador de la temporada hasta en 10 ocasiones. Elegido para el mejor quinteto NBA en 10 ocasiones, lideró durante 3 temporadas el cómputo en robos de balón, y ganó el premio al mejor defensa en el año 1987-88, junto con el MVP de esa misma temporada. Su tandem con Scottie Pippen representa uno de los hitos de este deporte. Cuando se añadió Dennis Rodman, en lo que fue una tripleta de oro, conformaron lo que se considera el mejor equipo de todos los tiempos, opinión refrendada no sólo por el entrenador Pat Riley, sino por las frías estadísticas globales. Michael Jordan es comunmente considerado el mejor baloncestista y atleta de todos los tiempos.

Y es que Jordan tal vez no es el mejor jugador de la historia (necesitó a Pippen para triunfar), pero sí el más espectacular y el mejor de su época, indiscutiblemente; aunque el tiempo en que reinó fue decadente, es él en realidad el último rey auténtico del baloncesto y, sin duda, uno de los 5 mejores jugadores de este maltratado deporte, que sometido a la agenda globalista se afeó todo lo que se pudo el vestuario, con pantalones ‘cortos’ hasta las rodillas y 3 tallas más grandes de lo normal, con zapatillas similares a botas, fajas compresivas, cintas, moños, barbas desarregladas, camisetas por fuera del pantalón, etc… un desastre visual que entorpece cualquier posible admiración estética de este deporte; y, si a ello añadimos las estúpidas normativas que penalizan casi cualquier contacto físico defensivo, tenemos, a mediados de los 90′, la muerte del baloncesto: un deporte que, de todas formas, ya dio lo mejor de sí, para nuestro deleite.