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CRISTIANISMO Y COVIDIANISMO: DOS CULTOS DE EXTERMINIO

Tras dos años de graves y continuados Crímenes de Lesa Humanidad, por los cuales todos los responsables y colaboracionistas podrían ser ajusticiados en Tribunales Populares, muy prontamente, la operación de terrorismo de Estado y experimentación humana, llamada ‘coronavirus’, ha demostrado ser un grosero y desbocado culto exterminacionista: una malvada y piscopática estrategema para aniquilar o debilitar al máximo el mayor número de individuos que, según los elitistas más depravados, sobrepueblan la cóncava Tierra y, en especial, aquellos que son disidentes, rebeldes, incómodos a su dominium mundi (nuevo orden mundial), pergeñado desde Roma y Cristo (Modernidad).

Pues bien, como perfectos cultos exterminacionistas que son, veremos algunas de las concomitancias entre la secta covidiana y la secta cristiana, aquél culto libresco que desde su fundamento separa la humanidad entre ‘buenos y malos’, seguidores del dios o del diablo, y entre quienes irán al cielo si obedecen o al infierno si no siguen la pauta completa.

A continuación se exponen nueve similitudes, entre las muchas compartidas por estos dos cultos maniáticos, irracionales, expansionistas, que dejan en evidencia los objetivos de ambas estrategias: el exterminio civil y físico de los desobedientes y la creación de un nuevo régimen mundial totalitario. El cristianismo se impuso para permitir la horripilante Era Moderna, igual que el covidianismo ahora se impone para abrir una nueva era, que se adentre en las horripilancias de la Modernidad: ¿permitiremos, las gentes del pueblo, que este genocidio ocurra una segunda vez? O por el contrario ¿seremos capaces de retornar a una nueva Era Gentil o Era de los Pueblos Libres, de forma totalmente pacífica y consciente?

1. PASIÓN DEL JESÚS vs MARTIRIO DE LOS ABUELOS

En el corazón del dogma cristiano está el martirio de su mesías (elegido), que implica una deuda con los ‘agraciados’ por dicho sacrificio; éste ha de ser muy sanguinario y penoso de imaginar siquiera: cuanto más dolor haya sufrido el mesías mayor será la deuda. Exacto: el martirio debe producir pavor, y debe ser horripilante para así causar la máxima sensación de culpa y deuda posible, hundiendo en el abismo el alma de los incautos que se adhieren a esta secta.

Ocurre lo mismo durante los primeros meses del ataque progresista ‘coronavirus’, donde los malévolos protocolos institucionales provocaron la muerte de innumerables ancianos, especialmente aquellos residentes en geriátricos y hospitales, ya que la hipermedicación y la continuada mala praxis médica, facilitaron en gran medida su eliminación física (cf. ‘muerte por iatrogenia’). Por supuesto estas eliminaciones debían adjudicarse al coronavirus, para lo cual fueron patentados unos tests PCR con los que fabricar ‘positivos asintomáticos’ a voluntad: más de 30 ciclos ‘positivo’, menos de 30 ciclos ‘negativo’.

En la base de toda esta operación terrorista, los tests PCR creados por las familias Rothchild y Abbot, años antes de iniciarse la actividad criminal.
Acudir a geriátricos u hospitales, en especial los estatales, fue la peor decisión durante la operación terrorista ‘coronavirus’.

A partir de entonces, cuando se habla del coronavirus rápidamente se menciona ‘la muerte de los ancianos’, que funciona como disparador de la irracionalidad y anula la búsqueda de las causas y motivos reales: la experiencia ha sido tan pavorosa que se anula el intelecto, y afloran las emociones como el miedo al virus invisible y la culpa de quienes lo transmitieron, es decir, todos los demás. Cf. https://odysee.com/@HealthEtEcologism:0/iatrogenia-c0vi:0

Los ancianos en geriátricos fueron encerrados y dejados morir, en un crímen atroz que debe ser depurado
Parte del operativo criminal consistía en forzar el etiquetado de todos los pacientes como de ‘covid19’, ya que era preciso hinchar las cifras al máximo, y así aterrorizar a la población y provocar su total sometimiento.

Pero no hay que olvidar que todos estos procedimientos de exterminio, sin duda, estuvieron especialmente premiados por orden institucional; puesto que las órdenes de mala praxis, y adulteración de procedimientos de testeo, provinieron, en última instancia, de los grupos financieros más poderosos, e instituciones dominadas por unas pocas familias eugenesistas, cuyos integrantes tienen nombres y apellidos, y deben responder de sus acciones lo antes posible.

Como últimos responsables de la operacion terrorista ‘coronavirus’, entre otros, están las familias Rothchild y Rockefeller, y sus grupos financieros Vanguard y Black Rock, quienes podrían acabar en busca y captura por Tribunales Populares.

2. BAUTISMO vs VACUNACIÓN

Porque ambas sectas globalistas violan la integridad física de la persona, el objetivo es la sumisión total del individuo, llegando hasta el fondo de su cuerpo y su alma. Para ello la cristiandad impuso el bautismo y la eucaristía: la aceptación del mesías como señor, reduciendo el individuo a ser un borrego bajo las órdenes de su pastor; así es como la Iglesia y la chusma cristiana arrasaron con todos los no bautizados, a sangre y fuego, y no acudir a las misas dominicales significaba la muerte civil de la oveja negra del rebaño. Con la imposición del bautismo y la eucaristía dominical, las ciudades, y más tarde los pueblos rurales, se convirtieron en auténticos campos de concentración cristianos.

Tanto el bautismo, como la eucaristía y la inoculación forzosas, son procedimientos que someten el fondo mismo del individuo.

Y es que con la imposición brutal del cristianismo se abrieron las puertas del infierno, y ahora cuanto peor sea la realidad, mayores clamores habrán al mesías redentor, que prometió una segunda venida cuando el mundo estuviera totalmente cristianizado (es decir sometido al dominium mundi)… y así estamos en la actualidad, con los herederos de esta secta, y sus excrecencias progresistas como el culto covidiano, clamando con ojos desorbitados la imposición de un pañal en las vías respiratorias (en un claro intento de sometimiento y homicidio), o incluso la imposición de un tratamiento médico invasivo, penetrante, como es la peligrosísima inoculación de mejunjes suministrados por los Estados terroristas.

Sólo cubren su rostro en público tres tipos de individuos, de menor a mayor gravedad delictiva: los esclavos, los degenerados y los criminales. La ley natural prohibe cubrirse la cara en público, no sólo por crear alarma social, o alteración del orden, sino también por respeto a los demás con quien se interactúa, más allá de las conductas que cada uno permita en su esfera íntima o privada.

Sin duda estamos ante una clara actividad terrorista por parte de los Estados modernos, cuyas instituciones se hayan infiltradas por agentes del crímen organizado global; y en su propósito de infundir terror y sometimiento absoluto, necesitan a toda costa penetrar el alma y los genes de cada individuo.

3. PECADO vs CONTAGIO

También el cristianismo embute una culpa ancestral en cada individuo, el pecado original, del cual sólo su mesías puede salvarlo, previa obediencia ciega a la secta; y por si fuera poco añade los pecados mundanos, los cotidianos, de los cuales el individuo se infecta irremediablemente (por muy bueno que parezca un individuo, jamás será como el mesías, siempre será peor), y son precisamente estos pecados los que agrandan la culpa y la deuda respecto a la secta.

Para la secta covidiana igualmente todo individuo está contagiado del virus, un patógeno que se oculta en el cuerpo de cada individuo, invisible, y del cual sólo obedeciendo al Estado progresista puedes salvarte; sin importar lo absurdas e irracionales que parezcan sus soluciones. Pero además este virus invisible muta cada ciertos meses, siendo imposible que uno supere su contagio definitivamente, por sus propios méritos y capacidades (el sistema inmunológico es muy superior a cualquier vacuna), sino que siempre habrá una variante allí afuera pronta a contagiar, para la cual el individuo necesita la salvación del Estado sin el cual no es nada.

Como podemos ver, en una y otra operación terrorista se pretende someter el alma y el cuerpo del individuo, estableciendo un dogma ilógico y antinatural que atrape a todo el mundo en su círculo vicioso.

4. CONFESIÓN DE LOS PECADOS vs DOSIS DE REFUERZO

Pero el terror y la culpa debe reforzarse, permanecer, extenderse en el tiempo, de manera que el individuo nunca deje de estar en deuda con la secta, siempre hay pecados que expiar, ya que el individuo de por sí es malvado, imperfecto, y siempre en deuda con su mesías o salvador. De hecho, la secta cristiana impuso la confesión de los pecados y los rezos expiatorios, de forma que al individuo no se le olvidara quien manda y quien obedece, ya que es necesario hacer siempre presente el pecado, la culpa y la deuda con el mesías, que se hace mayor con el sólo hecho de existir.

De igual manera que en el cristianismo expansionista, la secta covidiana necesita extender el contagio del virus invisible, que se haga presente en todo momento y lugar, para que a nadie se le olvide que está sucio, enfermo, y es contagioso, y depende de la secta para limpiarse, sanarse y poder covivir con los demás obedientes. Para ello las élites progresistas imponen un tratamiento, prohíben todos los demás, y censuran toda protesta, de una forma brutal que ya roza el exterminio civil y físico, siendo que su tratamiento obligatorio precisa ‘dosis de refuerzo’, que limpian al individuo de nuevas cepas víricas: así nunca podrá escapar de su macabra paranoia.

5. SALVACIÓN ETERNA vs CURACIÓN DEFINITIVA

Es obvio que en su locura debe haber un punto final al sufrimiento, un paraíso o expíación de los pecados eterna; es así que el cristianismo promete un juicio final, que sin duda resucitará los cuerpos de los elegidos (los más obedientes a la secta) y condenará a los prescitos, aquellos que no tienen cura y desobedecieron al mesías redentor. Es cierto: los cristianos están obsesionados con su cuerpo y con su alma, están muy asustados, necesitan un consuelo para la muerte, y la promesa de resucitar, con su mismo cuerpo y su misma alma, todo él intacto y sin variación de como era en vida, les hace obedecer cualquier directriz sectaria, ciegamente, a tumba abierta, dispuestos incluso a morir como mártires.

Los cristianos viven obsesionados con su propia vida, y con tal de preservarla de la muerte obedecen ciegamente a sus ‘pastores’.

En este mismo sentido, la peligrosa secta covidiana promete una salvación eterna, que consiste en llevar su mismo cuerpo a un paraíso mecanicista, donde los humanos vayan más allá de su naturaleza mortal, sin necesidad de más vacunas, con implantes cibernéticos que les hagan superar las carencias humanas: el transhumanismo genocida, y para lograr ese fin es preciso abandonar toda razón, todo valor ético y moral, y sencillamente obedecer a la élite progresista hasta llegar a su paraíso: el nuevo orden mundial transhumanista.

6. BULAS Y EDICTOS vs COMUNICADOS OMS Y DECRETAZOS

Y para lograrlo esta élite sectaria y eugenesista no escatimará en medios, igual que durante el cristianismo: la élite romana convertida al cristianismo se asoció a las nuevas instituciones eclesiales, después de entender que un culto mesiánico, expansionista, funcionaría mucho mejor en su actividad de sometimiento de pueblos e individuos, sin duda mejor que unos cultos orales, populares, naturalistas, que ejercían los pueblos libres de la Antigüedad. Al comprender que sus intereses son comunes, la élite imperial romana y la nueva Iglesia apostólica se unieron para dictar edictos imperiales y bulas papales, aterradoras, con las que someter de facto, por la fuerza, todo el mundo conocido y por conocer; esta alianza entre imperio y monoteísmo daría lugar al mayor genocidio de la historia: el exterminio de los pueblos gentiles.

Las terroríficas bulas papales, funcionaban como los actuales decretos del terrorismo de Estado, apuntando contra los desobedientes al nuevo orden mundial.

Así también la élite progresista actual, encarnada en pocas familias sionistas de peligro incalculable, se infiltraron mediante operaciones de zapa en las instituciones modernas, desde su inicio hasta la actualidad, y crearon organizaciones internacionales (globalistas) como la ONU, la OMS y los bancos centrales, y ya una vez infiltrados han podido emitir dictámenes a su gusto y conveniencia, y dar lugar así al sufrimiento de millones de humanos abusados a su arbitrio. Los jefes de los Estados, por su parte, elegidos y asociados con dichas élites, por necesidad e institinto de supervivencia, falsifican el recuento de las votaciones, emiten decretos fuera de toda ley, natural o consuetudinaria, y coaccionan con gravísimas amenazas, para que sus crímenes sean ejecutados sin atisbo de piedad y con la mayor saña posible.

7. OBISPOS vs FUNCIONARIOS

Y para que estos crímenes de Estado se ejecuten, esta élite globalista necesita de colaboracionistas, individuos sin moral que ejecuten los crímenes sin inmutarse: sueldo y supervivencia a todo costo.

El cristianismo estableció una serie de diócesis episcopales y provincias eclesiásticas, construyendo un Estado religioso dentro del Estado político, con sus obispos como manos ejecutoras de las terroríficas bulas papales; porque de hecho Roma nunca cayó: siguió existiendo tras ser parasitada por las instituciones del atroz mesianismo cristiano.

De hecho, en los tiempos de la infiltración de las insituciones romanas, se hacía evidente como cargos públicos, de la ya muy degenerada aristocracia imperial, se convertían fácilmente a la secta mesiánica, cuando veían más provecho en adherirse al nuevo dogma, que seguir contemplando los cultos naturalistas de sus ancestros. Hay que comprender bien la situación: la malignidad intrínseca del imperio no casaba con con los cultos ancestrales pacíficos, ya que estos cultos eran partículares de cada comarca o región, y debían suprimirse de la manera que fuera, pues entorpecían el avance de la élite hacia dominación mundial: a una política de subyugación militar correspondía un culto de sometimiento moral.

Así también, durante los presentes estertores de la horripilante Modernidad, los Presidentes y Jefes de Estado se han vendido al mejor postor, siendo la élite globalista la que les coloca en sus puestos, mediante el fraude electoral, y les paga cuantiosas sumas de dinero con tal que apaguen su sentido moral (si lo hubieran tenido alguna vez), y así ejecuten sin pestañear los graves crímenes que se les ordena. La similitud entre cristianismo y covidianismo es evidente y sangrante: ambas sectas precisan de toda una estructura institucional, jurídica, política, para poder aplicar la fuerza bruta, la máxima violencia, y que sus descomunales abusos y exterminio queden impunes e incluso sean recompensados.

Hay que ser muy claro aquí: el cimiento de la Modernidad es la traición, el exterminio y la depravación moral absoluta, y en la actualidad resulta repugnante, vomitivo, ver cómo los políticos se suman alegremente a los actos terroristas de la élite, tras recibir grandiosos emolumentos y privilegios sociales. Aunque más doloroso aún es comprobar como todos los funcionarios de Estado, ya sean médicos, polícias, jueces o profesores, también se venden al nuevo exterminio globalista, con tal de sobrevivir y medrar en las nuevas abominaciones que vemos llegar, como una gigantesca ola.

8. INQUISICIÓN vs MEDIOS DE PROPAGANDA

Y para que esto fuera posible, sin duda, había que aterrorizar al pueblo gentil, y de ello se encargaron la chusma cristiana y la inquisición, quienes siguiendo las órdenes papales señalaban a los desobedientes, haciéndoles la vida imposible. El terror que infundía la Iglesia era profundo, constante, extenso y sin visos de terminar nunca (hasta la segunda llegada de su mesías): por ejemplo, todo el pueblo debía acudir a la misa de los domingos, en el centro del pueblo, donde se erigía una iglesia o catedral como recuerdo de su dominio absoluto, y el solo hecho de no acudir representaba la muerte civil y posiblemente física.

Ayer como hoy, los crímenes de Estado erradican a los disidentes: los mejores de cada generación.

Las normativas y regulaciones eclesiásticas eran tremebundas: se prohibía leer, o poseer, otro libro que no fuera la biblia, o recoger plantas del bosque (allí obtenían sus medicinas los gentiles, y la soberanía curativa debía también serles arrebatada), contemplar las estrellas, y conocer sus movimientos, o dirigir la mirada a estatuas o templos paganos en ruinas, o ayudar o dar empleo a un gentil, todo ello estaba penado con la muerte. Tan descomunal eran las matanzas de gentiles, que la Iglesia tuvo que crear unos tribunales, la Inquisición, para frenar el genocidio ya alarmante por el s.XI-XII, y disuadir a la chusma cristiana, y a sus ejércitos sedientos de la aprobación papal, de aniquilar a cualquier inadvertido o incluso arrasar con pueblos enteros en un solo día.

El escarnio de los ingenuos. Se llamaba ‘in-genu-os’ (gentiles) a los habitantes de áreas rurales que, inadvertidos de las nuevas bulas papales o edictos imperiales, se acercaban a las ciudades sin estar bautizados o convertidos, o sin cumplir alguna de las demenciales normas recién anunciadas.

Lo mismo ocurre en el presente con la chusma globalista (covidiotas) y los medios de propaganda estatales: son ellos quienes asumen la malvada tarea de reprimir, censurar y extender el terror entre el pueblo gentil. La demonización de los desobedientes resulta aterradora, desde la imposición de llevar un sucio pañal en la boca, hasta la obligatoriedad de tratamiento médico, los covidiotas y colaboracionistas apartan de la vida civil a los disidentes del nuevo culto, y las multas por desobeder son desorbitadas: sin duda están ya a un paso del exterminio físico y no sólo civil.

También los medios de propaganda estatal han cumplido su maligna tarea: la censura de distintas opiniones ha sido violenta, han acallado miles de voces de un plumazo, y suprimido documentos y pruebas que exponían la sinrazón covidiana. Ello sumado al recuento de contagios diario, de las muertes por el presunto virus (invisible y aún no detectado), y la promoción de la vacuna como la única solución posible, ha revelado inequívocamente la malignidad de estos medios de propaganda, que deben ser aniquilados y cuyos responsables deben ser ajusticiados lo antes posible, por evidente y clara (yo diría ‘obscena’) colaboración con organización criminal.

9. EXTERMINIO DE LOS GENTILES vs EXTERMINIO DE LOS DISIDENTES

Porque ha llegado el tiempo de instituir Tribunales Populares, eligiendo cinco jueces por barrio de entre los conocidos, familia y amigos: si el pueblo gentil no se organiza formando comunidades al margen del Estado, nos espera el exterminio, el objetivo de estos dos cultos macabros. Cierto: los primeros campos de exterminio fueron establecidos por la cristiandad (como el de Skytopolis, actual Beit She’an), pues tanta era la resistencia de los gentiles (especialmente de los habitantes de zonas rurales), que los más rebeldes, y los líderes disidentes, eran llevados a campos de exterminio, donde eran sometidos a todas las formas de abuso imaginables, de forma cruel y sistemática. Como se ha dicho arriba, el exterminio de los gentiles era tan descomunal que fue instituída la Inquisición, es decir tribunales que debían juzgar al presunto gentil antes de ser despedazado por la chusma; éste fue el freno al desbocado genocidio que se desató tras la unión de Roma y Cristo (Modernidad), que llegó a mermar la población de Europa a la mitad, no sólo por el propio exterminio, sino también con recurrentes pestes producto de las pilas cadavéricas que se amontonaban.

Los campos de concentración cristianos se utilizaron para la tortura, y para la experimentación con seres humanos, por primera vez en la historia.

Actualmente, cuando sufrimos la atroz operación terrorista ‘coronavirus’, que fue iniciada con la intención de afianzar el dominium mundi (Nuevo Orden Mundial), estamos de nuevo a un paso del exterminio de los disidentes, y sirva este artículo como advertencia. En muchos países del mundo ya existen campos de concentración, donde se confina a individuos por la fuerza, sin atender a ninguna ley natural o consuetudinaria, bajo pretexto de un virus invisible mortal (que nadie ha detectado aún), con objeto de esconder la verdadera finalidad: eliminar a los disidentes, por lo civil o por lo físico si fuera necesario.

Las vacunas han demostrado ser, no sólo un tóxico para enfermar a los individuos, desde niños, sino también un arma biológica usada contra la población. Este tratamiento macabro debe ser prohibido de inmediato, y los integrantes de sus lobbys arrestados y juzgados, en beneficio del sistema inmunológico y de la medicina natural, sin patentes, que han funcionado durante milenios.
La reducción de la población mundial (eugenesia) es una obsesión de la élite progresista, para cuya consecución no escatima en medios y engaños de todo tipo, sin atisbo de vergüenza o pudor alguno.

Y es que es conocido el anhelo de la élite por exterminar a casi toda la humanidad, dejando solamente 500 millones de individuos, con la mesiánica idea de construir un nuevo Jardín del Edén. Son la élite mundial, y tienen los recursos y los medios, que han acaparado a lo largo de centurias de crímen y exterminio de disidentes (los mejores de cada generación); ahora están en su fase final y sus rostros aparecen desfigurados, con sonrisas desencajadas, ojos desorbitados y relamiéndose la boca de forma obscena: saben que llegó la hora de la dominación total y su excitación es imposible de ocultar al público.

CONCLUSIÓN

Comprendida la enorme gravedad de lo aquí expuesto, debemos tomar una decisión de entre tres posibilidades: 1) nos convertimos a la secta covidiana, llevamos un pañal en la boca y aceptamos todas las vacunas que el Estado criminal nos quiera inocular; 2) esperamos en casa, atrincherados, a que lleguen los funcionarios ejecutores del exterminio civil o físico; ó 3) nos organizamos como pueblo gentil, instituyendo comunidades libres de globalismo progresista, y refundamos una nueva Era Gentil o Era de los Pueblos Libres.

No quedan más opciones, y el tiempo de reacción antes que empiece el exterminio se agota; para ello se ha puesto a disposición del pueblo una nueva Constitución, que cimienta las bases para iniciar una nueva era, contrapuesta al demencial dominium mundi que la élite ansía desde hace siglos, y que nos hundiría más si cabe en el abismo de la horripilante Modernidad.

REFERENCIAS

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https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2020/04/19/5e9b579521efa084288b45de.html

https://www.eclassifie.com/2020/05/what-is-a-pcr-test-kit-by-kary-mullis/

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https://www.labrujula24.com/notas/2020/04/28/confinar-a-personas-sanas-implica-prolongar-la-pandemia-n55121/?fbclid=IwAR3y55oY0bSGWlNMDXpdVp2xKx9nqghdQ1YK3_fqLMGU2XFgz5bsmu913IY

https://www.elmundo.es/espana/2020/04/05/5e89bd0f21efa0fe428b4598.html

https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-03-18/99-of-those-who-died-from-virus-had-other-illness-italy-says?fbclid=IwAR0cXRk1UaGbn5El99OA_at9b9BqEE5K-VXSnvnOReC5Smzb8PGVENKSx-Y

https://www.cnbc.com/2020/06/08/asymptomatic-coronavirus-patients-arent-spreading-new-infections-who-says.html?fbclid=IwAR2lEKbhId7d-EZyY0es75beDbaJ127Vi2nn00_EQ2ycTUlWFj_kEk_K0pQ

https://thetruthrevolution.net/scientist-jailed-after-discovering-deadly-viruses-are-delivered-through-vaccines/?fbclid=IwAR3JRsM3NdoOuYnc8XMXXdgRH6E62ORBdv5oqociGdiobTkx-SUD0GQvu7c

https://www.larazon.es/salud/20200504/o6fpcutu3rgtdptwzvviofqxda.html?utm_source=facebook&utm_medium=organic&utm_campaign=lrzn_org_Mo_10_00

https://www.elespanol.com/ciencia/salud/20200401/segunda-tanda-test-rapidos-sanidad-funciona-sensibilidad/479202966_0.html?fbclid=IwAR0AyNIOWuAcJnT-l-mXRd7sZwWTGhhZ69wKcMLlBzg73Mfu0YIaVrOwgzs

https://vaccineimpact.com/2018/did-military-experimental-vaccine-in-1918-kill-50-100-million-people-blamed-as-spanish-flu/?fbclid=IwAR0ndykSTb0q_GGvRCz6sGwRgkaEXcC3Y8ZkjxdzeZn-jVUekphSJQGop4s

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